Acertar con el signo X el empate de Lugo no tiene otra importancia más que la casualidad, por un lado, aunque también influyó el «irse arriba» del equipo lucense, desconocido en el primer tiempo donde el Deportivo demostró una superioridad que le faltó al final. Dos goles de ventaja son una renta importante jugando fuera, aunque ayer el ambiente resultó excelente y el Ángel Carro ofreció unos graderíos repletos de seguidores que salieron tranquilos y sin motivos para quejarse ni siquiera contra el árbitro.
El encuentro de ayer resultó uno de esos partidos que hacen al aficionado añorar los clásicos entre equipos de la misma comunidad. Viendo a los jugadores del Lugo y al Deportivo, el recuerdo nos traía al Racing ferrolano, Celta, Ourense o el fugaz Compostela de Caneda enfrentados entre ambos y, de vez en cuando, la presencia de unos de los grandes del fútbol español.
Confieso ciento y un recuerdos vividos en partidos de rivalidad como este Lugo-Deportivo que, además de confirmar el pronóstico anunciado ayer, viene a afirmar el esperado y tantas veces anunciado ascenso coruñés al tiempo que coloca en alto el pabellón del club Deportivo Lugo y deja claro su condición de equipo revelación en Segunda.