La indescifrable caza del gol

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Las dificultades para marcar se convirtieron en un problema para un Lugo que ha acertado en los últimos cursos con los arietes más resolutivos

12 jun 2014 . Actualizado a las 19:55 h.

En el fútbol, la parcela que más quebraderos de cabeza da completar es la del ataque. El gol se cotiza caro y condiciona los presupuestos de los equipos modestos. Se trata de controlar los riesgos, pero encontrar la tecla para acertar o fallar, se convierte en un misterio indescifrable, salvo para los clubes ricos, que no tienen problema en tirar de talonario. Precisamente en el Lugo, su principal batalla en esta campaña ha sido la escasez de gol. Hizo 41. Solo el Mirandés marcó menos.

Y sin embargo, el equipo contaba en sus filas con un delantero que se convirtió en su principal referencia, Enzo Rennella. Con sus 13 dianas en los 35 partidos que pudo disputar (hay que recordar que tuvo que superar problemas físicos, de los que tampoco se libró su compañero Fran Sandaza), prácticamente dobló sus prestaciones en el Córdoba (7 dianas). Y obligó a no pocos entrenadores a ejercer una vigilancia especial sobre él.

Pero Rennella fue la excepción en las dificultades para marcar que se convirtieron en generalizadas, aunque en las últimas jornadas él también se contagió del resto.

Continuador de una estirpe

Rennella, que en principio la próxima temporada debería jugar en el Betis, fue todo un acierto del club. El continuador de una estirpe de delanteros que ha tenido el Lugo, y han hecho disfrutar a los aficionados, a la par que contribuido al engrandecimiento del club, desde el ascenso a Segunda B hasta el presente. Siempre ha habido una referencia, a veces dos, que ha cargado sobre sus hombros la máxima responsabilidad realizadora. Una serie de jugadores, de artilleros, de indiscutibles referencias que se inició con los Braulio, Marcos Suárez y Ángel Cuéllar.

Tres nombres aquellos con pedigrí, a los que después se sumarían Sergio, el obús de Portomarín, o el Chino Losada.

La llegada de Quique Setién, con su propuesta futbolística más ofensiva, también vino acompañada de un ligero cambio de modelo (que no de acierto, que se mantendría), implantado, sobre todo, a partir de su segundo curso: tener una referencia con apabullante presencia física. Un ariete espigado, que cambiaría cada año, sin que ninguno pudiese seguir en el equipo, por unas causas o por otras.

El primero, y a quien sacó el máximo rendimiento, fue Gorka Azkorra. Los goles del de Sondika, y la ayuda de los Iago o Iván González, condujeron al Lugo a quedar campeón del grupo primero de Segunda B, en la temporada 2010-2011.

Clave fue el acierto de Belencoso para alcanzar el ascenso a Segunda, en la siguiente. Más aún en la promoción.

La misión de sustituirlo en Segunda fue de Quiroga. Pero su lesión hizo surgir una figura que venía con otro papel: Óscar Díaz. El hoy jugador del Almería se mantiene como el máximo realizador del Lugo en Segunda A.