Una garantía para los porteros

Luis conde MONFORTE / LA VOZ

CDLUGO

26 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La escuela municipal de porteros cumple cuatro años. El gran artífice de este proyecto es el entrenador monfortino Luis Díaz Fernández Nacho, que fue el pionero en realizar un trabajo específico con los guardametas en los clubes -empezó en el Calasancio-. Por sus manos han pasado porteros de entidad como Cabanelas, que siempre hace referencia al trabajo de Nacho cuando celebra sus triunfos, Ramón, que en pocas semanas iniciará su andadura como nuevo jugador del Deportivo, y Álex, que la pasada campaña jugó en el Montañeros.

El entrenador local recuerda con emoción cómo fueron los inicios de la escuela. «Cuando dejé de entrenar al Calasancio, yo quería hacer algo con los porteros de la zona, y le presenté al entonces concejal de Deportes, Taquí, y a Capilla este proyecto. Entendí que al no haber ningún club en la zona que tuviera un trabajo específico con los porteros, este podía ser el momento de crear la escuela. Ellos lo vieron bien, y así empezamos», comenta Nacho.

El proyecto tuvo mucho éxito desde sus inicios, ya que si bien empezó con quince plazas por curso, con el paso de los meses, este número se amplió a veinte, por lo que ya se puede decir que unos ochenta futbolistas han ido perfeccionando su técnica como porteros.

Programación intensa

El trabajo en la escuela se va desarrollando por fases y en función de las edades. Las sesiones se llevan a cabo los miércoles y los viernes entre las siete y las nueve de la noche en el campo Luis Bodegas. Los niños de entre 6 y 10 años trabajan una hora de iniciación y técnica, es decir, como caer y tirarse, blocaje de balón, colocación de una barrera y juegos diversos.

Los mayores hasta 15 años ya se centran en un trabajo técnico superior. En esta fase hay una mayor actividad física, y cada tres meses Nacho va valorando la evolución de las jóvenes promesas. «En este caso tengo una ficha de cada uno en la que voy anotando cuestiones personales y técnicas, que están a disposición de los entrenadores de los clubes a los que pertenecen estos porteros», dice Nacho.

Este trabajo es muy útil, y de hecho, con el fichaje de Ramón por el Deportivo, el preparador de porteros del cuadro coruñés, Manu Sotelo, se dirigió a Nacho para que le enviara un informe completo del joven futbolista soberino. «Yo entiendo que dentro de un equipo no se hace mucho trabajo con los porteros, porque no hay tiempo. No obstante, tengo que decir que algún entrenador, como el caso de Míchel siempre estuvo atento a la evolución de los guardametas que pertenecían al Calasancio y que estaban en la escuela», apunta.

Guardametas que destacan

A la pregunta de que porteros de la escuela apuntan alto a medio-largo plazo, Nacho dice: «Uno de los casos más relevantes es el de Ramón, que estuvo estos cuatro años conmigo. Después tenemos a Juantxu, guardameta del conjunto infantil del Calasancio, Álex y César, que de hecho disputó con el CD Lugo un torneo internacional».

El entrenador monfortino admite que está muy ilusionado con este proyecto de la escuela. «Estoy muy contento y me siento realizado, porque veo día a día que este trabajo va dando sus frutos, que los porteros evolucionan, y que los clubes grandes del fútbol gallego se preocupan de ver cómo funcionamos. No puedo pedir más», comenta Nacho.

El curso finalizó y comenzará de nuevo en septiembre.

«La escuela es una continuidad a la labor que se puede hacer

en los clubes con

los guardametas»

Director de la escuela de porteros