Ee bien cierto que nadie es profeta en su tierra, pero de eso a que le traten mal en la casa de uno hay un abismo, y eso es lo que le ha sucedido a Fabri, el entrenador lucense con mejor currículo, a siglos luz del siguiente, y al que sus paisanos, excepto mínimas excepciones, nunca han valorado.
Hoy no existen fronteras en el fútbol, pero el primero que las rompió en Lugo fue el estratega de Santa Comba, quien comprendió que tenía que salir de su casa para hacerse con un nombre y no dudó en beber de escuelas tan reconocidas como Milanello o Amsterdan para ampliar conocimientos. Sus sesiones de entrenamiento en su segunda etapa en el Lugo, cuando recibió palos por doquier, eran seguidas por entrenadores de toda España. Es de suponer que sería por algo, así como manifestaciones de jugadores de renombre que lo definieron como uno de los mejores técnicos con los que habían entrenado.
Hoy su única ocupación es ser profesor en la Escuela Gallega de Entrenadores. Sus alumnos tienen una inmensa fortuna de recibir sus enseñanzas, pero el fútbol español no puede prescindir de técnicos de su valía, sobre todo viendo lo que hay en algunos banquillos.