La cuesta de enero es uno de esos momentos del año especialmente críticos para el consumidor, superarlo supone un triunfo incontestable, aunque no exento de esfuerzo, sufrimiento y alguna que otra restricción. Con la llegada del nuevo fútbol hace algunos años, enero supone para los clubes y especialmente para el área de la dirección deportiva un momento de máximo estrés y fatiga que afortunadamente tiene fecha de caducidad en los primeros días de febrero.
Finalizado ese período, los que estuvieron en la pelea, descansan por fin. Imagino el desgaste acumulado y la necesidad de recuperar fuerzas y energía para lo que viene, aunque ya de una manera más sosegada porque si tiene algo de bueno esta explosión de idas y venidas es que poco más se puede hacer en lo que se refiere a la confección de la plantilla y ya de forma definitiva estos son los jugadores en cuya responsabilidad junto con el cuerpo técnico, recae el devenir del equipo en lo que resta de temporada.
En lo que respecta al CD Lugo, las incorporaciones responden a dos perfiles, el corto y el medio plazo. No parece fuera de contexto esta doble elección si tenemos en cuenta la declaración de intenciones de la nueva propiedad desde el inicio de su gestión. En el corto plazo, confeccionar una plantilla lo más competitiva que se pueda para en el menor tiempo posible alcanzar la categoría superior y por otro lado y de manera complementaria, en el medio plazo, adelantar ciclos en la formación de jugadores de la cantera e incorporar talento joven que puedan en ambos casos crecer, hacer crecer al club y posibilitar futuros traspasos que aporten músculo financiero a la entidad para acometer proyectos cada vez más ambiciosos.
Luces cortas para las curvas más próximas y luces largas para las rectas. Me parece congruente con su previsión inicial, aunque no tengo dudas de que lo acuciante, lo urgente son las curvas más cercanas, es decir lo inmediato. Cuando en julio empiezan a diseñarse los equipos, casi todo aparenta cierta provisionalidad, siempre queda la ventana de enero, para ajustar tuercas, como literalmente comentó Yago Iglesias. A partir de ahora lo que hay es lo que cuenta.
Por delante queda ganarse el derecho a jugar una fase de ascenso y si es el caso, abordarla con opciones. Ni es fácil la tarea, ni es imposible la labor. Algo tienen las segundas vueltas que todo lo enredan, donde cada punto da la impresión de lucharse más y costar el doble conseguirlo.
La mentalidad con la que se afrontan los encuentros no es la misma, el factor psicológico toma partido por delante de cuestiones técnico-tácticas. Cada acción se disputa al límite y las innumerables lecturas que se distinguen en cada partido comportan alteraciones y modificaciones a las que hay que responder de manera convincente. No es momento de titubeos ni de dudas, es tiempo de determinación, unidad, decisión y firmeza.