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El ADN innovador de TEN (Tratamientos Ecológicos del Noroeste) que ha llevado a la firma a desarrollar proyectos pioneros en la vertiente técnica y tecnológica, se traslada ahora también a su ámbito social. TEN ha desarrollado e implementado en su factoría de Touro un programa que tiene por objeto promover en su entorno una nueva cultura ecosocial a fin de prever, minimizar y solucionar conflictos gracias a la integración de mecanismos de mediación, comunicación y participación ciudadana. «Es algo que en Galicia han puesto en práctica aún muy pocas empresas», explica David González, gerente de TEN.

La firma lleva años poniendo en valor la aportación que su actividad supone para la sociedad, en tanto que recoge los residuos (principalmente cenizas de biomasa y lodos de depuradora) y los transforma como materia prima en un producto que corrige un problema medioambiental.

A pesar de ello, TEN se enfrenta a un cierto rechazo social como consecuencia de algunas molestias, generalmente olores, que en momentos puntuales del año, sobre todo en verano, llegan a los vecinos de las zonas más próximas. «Es por ello que nos pareció adecuado hacer una labor de acercamiento y de mediación, de licencia social», explican.

No miramos para otro lado

Reconoce TEN que a pesar de haber «mejorado muchísimo» a lo largo del tiempo gracias a las numerosas inversiones en tecnología realizadas, las molestias no se han eliminado al 100%. Y asume que es su responsabilidad el lograr que en el futuro no haya ni un solo episodio de olores. Además de seguir trabajando e invirtiendo con ese objetivo TEN ha dirigido también sus esfuerzos a lograr que los vecinos afectados sientan que para la empresa no es indiferente el problema. «No estamos en absoluto mirando para otro lado, sino que estamos invirtiendo muchos recursos y dotándonos de la tecnología más moderna que hay ahora en el mercado para solucionar el problema», expone David González.

En este sentido y con este fin, en los últimos años TEN ha implementado un plan con 40 medidas que incluyen desde tecnología para controlar el proceso y evitar que se generen esos olores, a la utilización de líquidos desodorizantes, la vigilancia constante de la meteorología para determinar cómo operar en función de la hora del día y causar las menos molestias posibles o el control de la calidad del aire a través de varias estaciones de las que dispone la planta, entre muchas otras.

«Es decir, tomamos una enorme cantidad de medidas para evitar generar molestias a los vecinos. ¿Qué ocurre? Que no hemos llegado al cero. Se ha reducido muchísimo, pero no al 100%.

Hay que tener en cuenta además que TEN nació hace 20 años a partir de un proyecto de I+D y de los estudios realizados por la Universidad de Santiago. En aquel momento aún no se tenían en cuenta factores clave que hoy si son determinantes en el diseño de este tipo de instalaciones, como por ejemplo, su emplazamiento. «Una instalación que fabrica suelos para restaurar minas es evidente que debe estar junto a ella ,pero si la empresa se montase hoy no la ubicaríamos en el sitio en el que está (en una esquina de la mina y a mucha altura), sino unos cientos de metros más hacia el interior de la propia mina», explican desde la firma.

Antigua mina regenerada en humedal gracias a los tecnosoles de TEN
Antigua mina regenerada en humedal gracias a los tecnosoles de TEN

En cualquier caso, ahora mismo, las molestias son mucho más excepción que norma. Y esa idea y ese mensaje es precisamente lo que ahora TEN quiere hacer llegar a su entorno a través de mecanismos de transparencia, comunicación, participación y diálogo constructivo.

De hecho, las acciones desarrolladas por TEN en ese sentido, intensificadas en los últimos meses, han permitido activar la conciencia de la necesidad de cuidar los encuentros personales de la firma con la ciudadanía y los agentes sociales de su entorno.

Restablecer la confianza

Los resultados de esta labor y de esta cultura ecosocial no se han hecho esperar y gracias a su compromiso y a su transparencia, TEN ha roto con la inercia, ha restablecido la confianza y ha creado nuevos escenarios de relación y comunicación con la ciudadanía y con las Administraciones.

«TEN tiene claro que es importante que estemos con la gente, con nombre y apellidos, a la que realmente le puede afectar nuestra actividad. Aunque solo sea un 5% del ayuntamiento. Si hay un problema, tenemos que estar allí y hablar con ellos», concluyen.

Un proyecto objeto de estudio que sirve de modelo en otros países

El compromiso ecosocial de TEN con su entorno ha quedado estudiado y plasmado en el proyecto que durante un año han realizado Sigrid Muñiz y Jauime Moya, responsables del proyecto Eudemon de resolución de conflictos socioecológicos y construcción de gobernanza territorial.

La colaboración nació a partir de la asunción por parte de TEN de la necesidad de promover una nueva cultura ecosocial en el entorno en el que desenvuelven su actividad. Una nueva cultura que evite la polarización y busque salidas de manera. En este sentido, la experiencia de Eudemon aplicada a TEN ha sido pionera en abrir estos nuevos caminos.

Cerrar el círculo

Esta visión ecosocial de TEN tiene como objeto reafirmar el valor que genera la empresa en sí misma. Como señala su gerente, «aquí le damos es una solución a residuos, como son los lodos de depuradora, que en otros sitios los están tirando al campo sin ningún tipo de control». TEN recoge esos residuos y los transforma en una tierra vegetal que, en el caso de la mina de Touro, impide que el agua de la lluvia se acidifique cuando toque el terreno sulfuroso y evita, por tanto, que vaya cargada de metales.

A mayores, con esos lodos TEN también fabrica fertilizantes que vende, por ejemplo, a los cultivadores de albariño, en Rías Baixas.

La actividad de TEN ha sido estudiada en tesis doctorales y ha merecido la visita de técnicos de varios países europeos interesados en ver cómo era una planta de valorización de residuos y cómo se restauraba una mina.