MARUJA CAMPOVIEJO. EL PULSO DE LA CIUDAD.
21 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.ES BIEN CONOCIDA la afición del rector Meilán Gil al fútbol y además, como buen deportivista, sabe valorar la entrega y la bonhomía del capitán Mauro Silva. Ayer el rector aprovechó su presencia en el palacio de María Pita para cambiar impresiones con el pivote brasileño.La foto con sus ídolos fue lo más buscado durante la jornada de ayer. Hasta los hijos de los concejales se movieron con habilidad para sentarse con los jugadores deportivistas.Donato se ha ganado el corazón de los coruñeses. Como bien dijo Arsenio, Donato é como si fora de Monte Alto ou da Gaiteira. Su firma quedó estampada para la historia en el Libro de Oro del Ayuntamiento.Por cierto que la familia de Donato vivió la jornada con intensidad. Mujer, hijas y sus propios padres no se quisieron perder la fiesta de María Pita.Otros que no se la perdieron, y además la tenían merecida fueron los directivos. El alcalde Paco Vázquez, buen anfitrión donde los haya, ofreció un ágape después de la recepción. Allí estaban Javier Chaver, Pepe Guillín, Pati Blanco y Montiel, actual director general del Club. Tampoco faltaron los Pachi Dopico, Jesús Rebollo, Luisín y demás hombres de Lendoiro. Todos ellos confraternizaron con los Losada, Moreda, Nogueira o Iglesias Mato, Tello y García de Loza. Ojalá dure muchos años el buen entendimiento. La ciudad saldrá ganando.