Enrique Molist

La Voz

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

CARLOS FERNÁNDEZ PERSONAJES CORUÑESES

05 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Enrique Molist es un claro ejemplo de librero vocacional. Desde 1948 atiende el establecimiento que, a nombre de su padre, estaba en el Cantón Pequeño, después en Juana de Vega y ahora en Riazor. A diferencia de otros, Enrique lee y sabe de libros, comentándolos con sus clientes. Durante la etapa final del franquismo militó en el Partido Comunista y tuvo varios disturbios con la policía local, especialmente con los libros prohibidos de tema político. Un conspicuo inspector le quiso confiscar un arma antigua del siglo XVIII pues, en sus manos, podía ser «peligrosa» para la seguridad del Estado. Tertulias Las reuniones y tertulias en la trastienda de su librería del Cantón eran muy conocidas por un sector de coruñeses. Acudían, entre otros, viejos republicanos, amigos de su padre, intelectuales liberales y de izquierda, jóvenes que empezaban a introducirse en el debate político subterráneo de la época. Entre otros, estaban los hermanos Pillado, los Porto, Rego, Rafael Pillado, Hilario Gómez Pedreira, Doldán, Cacheiro y Xesús Alonso Montero. Molist, de baja estatura, con bigote negro recortado modelo posguerra, sonrisa irónica, pesimista nato, a veces algo ingénuo, tiene, como todo librero vocacional, una gran paciencia. Ello le ha llevado, además de leer todo lo que cae en sus manos, a pintar. Yo le traté bastante a partir de los años ochenta cuando comencé mi actividad literaria y periodística y él me ayudó, especialmente cuando estaba redactando el libro sobre el alzamiento de 1936 en Galicia. En una mesa y dos sillas que tenía al fondo de la librería me reunía con Paco Pillado, Manolo Fernández y otros personajes para recoger datos sobre el tema. De Molist podría decirse lo mismo que Arturo Pérez Reverte escribió recientemente sobre un amigo: «Piensa que ser librero es el oficio más bello y útil de España».