Texto: CÉSAR CASAL. Foto. XURXO LOBATO.FEMENINO Y SINGULAREsther Pita, regidora del ayuntamiento oleirense Esther Pita tiene un aire a la Castafiore y resulta tan entrañable como un tebeo de Tintín. Es alcaldesa en un mundo de hombres. La gresca política la ha situado en primera línea. Ella no quiere hablar del asunto. Se deshace en elogios hacia su asesor, Ángel García Seoane (Gelo): «Oleiros es distinto gracias a él. Es mi asesor por conocimientos». Afirma que no tirará la toalla, «el cariño de la gente me anima a seguir». Hija de un emigrante que se fue a Venezuela y no regresó, fue criada por su madre y por su abuela. Muy querida en los servicios sociales, recuerda a sus rivales que «el pueblo de Oleiros sabe quién es quién».
04 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Esther Pita se emociona en varias ocasiones. Las lágrimas bailan en sus ojos verdes. Lleva una blusa amplia. Su humanidad es tan grande como su presencia física. Las acusaciones de la oposición la han dejado herida, pero las llamadas de apoyo le han cargado las pilas para seguir adelante «más que nunca». Pide, durante toda la entrevista, no tener que contestar a las descalificaciones personales que ha sufrido, «ya se han dicho demasiadas cosas». _La única alcaldesa en un mundo de autoridades masculinas. _Sí, es verdad. La delegada de la Consellería de Familia en A Coruña siempre me dice que soy una especie a proteger, pero ya ves que hay gente que no piensa lo mismo (dispara decepcionada). _Aunque ahora está en boca de todos los medios, Esther Pita lleva ya muchos años en la política. _Sí, es triste. Esther Pita (se refiere a ella en tercera persona) empezó su trayectoria política a finales de 1975, al lado de García Seoane. Lo conocí (vuelve a la primera persona) en una reunión para tratar el saneamiento del agua en Santa Cruz. Yo estaba en un mal momento personal (se emociona), mi madre tenía una enfermedad grave, y fui a una renión en la que sólo había promotores y un chaval joven, con un gran bigote y patillas. Era Gelo. Allí me contagié de su entusiasmo y allí nació la asociación de vecinos Santaia. En el 78 ''tomamos'' entre comillas el Ayuntamiento de jueves a domingo y luego hicimos la primera lista para las municipales del 79. _Es muy conocida en el mundo de los servicios sociales, y muy querida. _Sí, creo que soy muy querida. A mí me tocó organizar los servicios sociales y la sanidad del ayuntamiento. Lo hice durante un montón de años, pero eso parece que ahora no se recuerda (da otra pincelada de dolor, un punto de tristeza). _Luego llegó la sentencia de inhabilitación a Gelo y su paso a alcaldesa. _Siempre fui la número dos. Cuando fue lo de Gelo asumí el reto. Tuve que ser alcalde, algo que nunca quise. Los alcaldes no son dioses. Tienen que rodearse de los mejores asesores y Gelo es el mejor. Yo tengo la firma delegada en los distintos concejales, son como alcaldes-delegados de su área. Aquí se busca la mejor gestión, no el protagonismo. Creo que eso es lo que quiere el pueblo. Esther Pita repite la cercanía, la proximidad, como un deber de cualquier alcalde. Recuerda con entusiasmo una anécdota con niños de Arteixo. Los recibió en el salón de plenos, les habló de «cosas pequeñas» y uno de los niños la confundió con una empleada y preguntó cuándo venía la alcaldesa. Ese detalle la llena de orgullo. _Pero las descalificaciones están a la orden del día. _Cada vez tengo más ganas de seguir trabajando. Me llueven las cartas, las llamadas, no me van a desanimar. _Hasta el propio Gelo reconoce que la victoria del PP puede estar cerca. _Las fuerzas de izquierda deberíamos de dejarnos de rencillas. Como sigamos así, terminará por gobernar la derecha en Oleiros. _Cómo resumiría la personalidad de Gelo. _Como persona, como político, yo siempre confié en él. Siempre ha sido nuestro líder. Por eso estoy aquí (señala el despacho que ocupa). Gelo demostró su capacidad y el pueblo de Oleiros lo conoce. Oleiros es distinto gracias a él. Es mi asesor por sus conocimientos (se emociona otra vez). _¿Ve el futuro incierto? _Siempre trabajé por este ayuntamiento, primero como concejal y ahora como alcaldesa. Otros tienen que demostrarlo. La gente sabe quién es quién.