LAUREANO LÓPEZ NI CRUDO NI COCIDO
05 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ríase usted de los mineros y de los maestros de escuela. El oficio más peligroso en esta ciudad en la que, por cierto, no hay minas en las que rascar un mal trozo de carbón, es el de peatón: Te pueden atropellar. Lo saben 107 personas este año. Una más ya no está para contarlo. El trabajo de peatón es duro. No hay nónima, ni incentivos, ni palmaditas. Tampoco vacaciones. Compruébelo usted mismo: tómese unos días libres y viaje al Congo. Un Land Rover le lamerá la nuca. Es tan duro el oficio que para ser un peatón de los de verdad encima hay que caminar. No vaya usted a creer que se puede ejercer de peatón desde un despacho. O desde casa, en plan teletrabajo. También tiene ventajas ser peatón; se pueden llevar cosas. Bolsas, por ejemplo; pesadas bolsas de la compra, o regalos gigantes para los sobrinos, de esos que además son pesadísimos -los regalos, no los sobrinos-. No se engañe. Ni haciéndose usted conductor se libra de ser peatón. Consuélese: También los mineros y los maestros de escuela, además de aguantar minas y niños, ejercen de peatones. Asúmalo. Es usted peatón. Tómeselo paso a paso. llopez.redaccion@lavoz.com