JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA
29 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los académicos de la que «limpia y da esplendor» a nuestra lengua tienen sus peores contrincantes -terroristas semánticos podrían ser denominados de acuerdo con la moda más en boga- en quienes en beneficio propio o de sus adeptos utilizan el lenguaje como engaño o como paraje propio de emboscada para ocultar sus verdaderas intenciones. Cuando algo no veo claro, no entiendo a primera lectura u oído, no puedo evitar el escamarme pensando que estoy ante uno de aquellos; pero podría ser que mis desgastadas neuronas estén fallando más de lo que quisiera y, entonces, la culpa sería sólo mía: No sé. El caso es que vuelve a estar en el candelero el proyecto de una nueva normativa universitaria y, al parecer, Rectores Reunidos se opone con fuerza a él. Pilar del Castillo, la ministra que conduce la reforma, dice que no es para tanto y que los oponentes en RR son minoría. A saber,... Debo confesar que la ministra se explica con más sencillez y diafanidad que el portavoz de los Magníficos. Y me resulta más fácil de creer. Aunque debo suponer, y supongo, que la finalidad de la «justa» no es el «amejoramiento» de la formación universitaria en pro de una sociedad -que lo está demandando a gritos- de mayor rigor y prosperidad económica y cultural, lo que garantizaría una mayor equidad y justicia social. ¿O no? La Castillo, que es también catedrática y colega de los oponentes, se hace entender tan fácil como su jefe, al que se le ha escapado una descalificación del colectivo de catedráticos que ha hecho pupa, pese a ser, desde hace muchos años, un tópico que incluso utilizan los mismos descalificados cuando de «colegascontrincantes» se habla. Ya que nuestro Magnífico -que fue compañero, jefe y amigo hasta hace no mucho- se lo explicaría a los coruñeses clarito, clarito, pues me temo que son mis neuronas las gastadas. Y es enseñar al que no sabe,... Bueno. redac@lavoz.com