Bonilla a la pista

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIÁN

El comentarista español de la NBA incorpora los churros coruñeses a su jerga baloncestística Michael Jordan se eleva. Imposible que entre ese tiro. ¿Quo vadis, MJ? No ve la cesta. Dos larguiruchos le tapan. Lanza. La bola rebota en una esquina del tablero y la red eructa: «¡Chof!». Entró, entró. Eso ha sido un «churro». «Bonilla a la vista», grita entonces Andrés Montes, comentarista de baloncesto en Canal Plus y Canal Satélite Digital. El periodista ha incorporado esta expresión a su popular argot baloncestístico. La empresa gallega cotiza en el parqué de la NBA. Bonilla salta a la pista.

04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo empezó el verano pasado. En una de sus múltiples visitas a la ciudad, Andrés Montes pidió churros en una cafetería. El comentarista recuerda aquel momento con una precisión asombrosa: «Eran las dos menos cuarto de la tarde. Me llamó la atención ver aquel churro. Me quedé mirándolo un buen rato. No estaba fofo, ni frío, como es habitual a esas horas. Lo comí. Estaba muy crujiente y delicioso. Me pedí otros tres. Quedé acojonado». Preguntó quién era el creador de aquel manjar. Y, enterado, volvió a saborear esos churros a diferentes horas. Se ha convertido en un experto: «Recién hechos son caviar iraní, pero la clave es que resisten el paso del tiempo». Bonilla ha dado con el secreto de la eterna juventud de la masa: «Ese tío es un auténtico crack, un tío que hace aún más grande La Coruña». No es una afirmación realizada a la ligera. «Llevo veinte años pateando España y el mundo, y puedo decir que no hay churros como esos». Durante una de las últimas retransmisiones, Antoni Daimiel, el otro comentarista, soltó el clásico «vaya churro». La expresión dio pie a una reflexión de Montes. «Daimiel, ¿sabes dónde se comen los mejores churros de España? En La Coruña. En Bonilla a la vista». Desde entonces, los churros de Jordan y cía son enfatizados con un «Bonilla a la vista» del comentarista. César Bonilla, propietario de la empresa, está encantado. «Mi nieto fue el que se enteró. Se quedó sorprendidísimo. Como lo estoy yo», asegura. «No le pagamos, aunque agradecemos la mención», aclara. Montes también está pasmado. El eco que ha tenido esta expresión es enorme. «Hemos recibido muchos e-mails, y no sólo de Galicia. Los firma gente que dice que ha probado los churros de Bonilla y que está muy de acuerdo conmigo».