PACHO RODRÍGUEZ EL CONCIERTO
21 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.En carne y hueso, Rosario huele a Flores de piel. Arrasa. Cierto que su exceso artístico puede causar desasosiego, pero en directo, como el jueves en el Palacio de Congresos, provoca la rebelión de las masas que -así fue- abandonaron sus butacas para bailar a pie de escenario. Rosario dice que hace fusión. A veces parece que anda por ahí Lola Flores y otras que ruge su hermano. No se parece a Lolita. Flamenca o pop, la artista vende mejor los temas con sus ojos y su cuerpo que con toda la mercadotecnia del mundo. Tocó el cielo con sabor a canela y un gato que hacía «uy...», pero las pulsaciones se dispararon cuando apareció la rumba catalana del Pescaílla, el otro del clan que faltaba y cuya memoria es homenajeada en el último disco compacto de la pequeña de los Flores. A flor de piel y carne de escenario, los huesos de Rosario suenan a ritmo. Mujer de ley gitana cantaora, su sitio preferido es entre el público y sus músicos. Y tiene una capacidad no muy frecuente: sorprende gratamente a los que no la conocen. Quiero decir: esta chica igual ganaba Operación Triunfo. frodriguez.coruna@lavoz.com