El «matapalomas» Matamoros

R. V. A CORUÑA

A CORUÑA

El colaborador de «Crónicas marcianas» relató a la audiencia sus andanzas coruñesas No hay un gallego en la Luna, salvo en la canción, pero sí hubo un marciano en A Coruña. Coto Matamoros, tertuliano gritón de «Crónicas marcianas», estudió en estos lares. «Pasaba tanta hambre que me comía las palomas de la Marina», recordó en el programa estrella de la medianoche.

29 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los visitantes también aportaron su granito de arena verbal a este 2001 que se marcha por el desagüe del tiempo. Vienen, actúan y se van. Y, entre medias, hablan y algunos hasta exhiben un discurso interesante o, cuando menos, curioso. A ellos nos referiremos. El tertuliano Coto Matamoros no se pasó por aquí este año, pero sí penetró en la ciudad a través de las 625 líneas. Una madrugada reveló en el programa de Javier Sardá que estudió Náutica en A Coruña. Su cuenta corriente nada tenía que ver con la de ahora -adornada con ceros gracias a su lengua ofensiva- y sufría hasta para alimentarse: «Pasaba tanta hambre que me comía las palomas de la Marina». No se trata de una hipérbole, aclaró. Realmente se las zampaba. Subirse o desnudarse Quien sí pisó la ciudad en el 2001 fue Chiqui Martí, a quien Coto Matamoros tiene a tiro de vista cuando esta mujer sinuosa calienta el Crónicas marcianas. La inventora del strip-art inauguró un local coruñés. Antes de darlo todo -y enseñarlo casi todo- habló para La Voz: «Es más difícil subirse al escenario que desnudarse». Calentita, como la actuación coruñesa de Chiqui Martí, es la filmografía de Andrés Pajares en los años del destape. «Quiero a Esteso como el primer día», aclaró en A Coruña cuando le preguntaron por su antigua pareja de hecho. Del desnudo de Martí y el destape de Esteso, al buen vestir de Miguel Díaz Pache, ex- jefe de Protocolo del Estado. Elegante posó para La Voz. El titular fue demoledor: «Al que inventó la corbata tendrían que haberlo ahorcado con el primer ejemplar». Por cierto, en la fotografía que ilustraba la entrevista, Díaz Pache portaba corbata. Mucho hablar y poco ejercer. Churros NBA De coruñés, aunque no lo es, ejerce Andrés Montes, comentarista de la NBA en Canal Plus y en Canal Satélite Digital. Creador de un argot peculiar, que triunfa entre los amantes del baloncesto, el periodista ha incluido un guiño herculino en su rico vocabulario. Cada vez que un jugador mete una canasta de churro, Montes grita «¡Bonilla a la vista!». El comentarista explicó que tal devoción nació durante una de sus visitas a A Coruña, cuando saboreó los susodichos churros: «Resisten el paso del tiempo. Ésa es la clave», dijo el periodista de ellos. Ana Botella no probó los churros de Bonilla, que se sepa. Lo que sí hizo fue recorrer la Domus. Durante su visita, la sorprendió un constante soniquete. Tic, toc, tic, toc. «¿Pero que ruido es ése?», acabó preguntando. Ramón Núñez le explicó que era el gran corazón de la Domus. Y el corazón de Botella latió tranquilo.