Una boda en blanquiazul

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Un venezolano aprovecha el viaje a la final de Copa para casarse en Oleiros Llegó a la ciudad soltero y sin Copa del Rey. Se marchará casado y con el título en la maleta. Todo estaba planificado. Manuel Suárez, residente en Caracas, quería contraer matrimonio en presencia de sus padres, que viven en Oleiros. También le apetecía ver la final del Bernabéu. ¿Por qué no conjugar ambos deseos? Eso hizo. Ésta es la historia de una boda por lo civil y lo futbolístico.

13 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Nati Guimaraes ya sabe que lo que le espera. En su casa, como en tantas otras, serán tres: ella, él y la pelota. Se ha casado con un forofo del fútbol, con un hombre que ha fijado la fecha de su boda en función del calendario del Deportivo. «Lo cuadré todo y me salió perfecto. Mejor, imposible», presume Manuel Suárez. Nati se ríe al escuchar a su marido. Asume como algo inevitable la locura pelotera de su cónyuge. ¿Al menos le gusta el balompié a la moza? «Bueno, poco a poco me va atrayendo. Qué remedio, ¿no? ¡Ah!, soy del Dépor». Buena elección. En su Caracas natal, Manuel echó cuentas. Las casó con precisión iruretiana. El calendario de minivacaciones que diseñó incluía tres partidos de fútbol y, a mayores, una boda. Llegaron a la ciudad unos días antes del duelo entre el Deportivo y la Juventus. No fue una casualidad. Vieron un partido Champions para abrir boca. A Madrid se marcharon para vibrar en la final de Copa. «Qué ambiente hubo. El público fue fundamental. No paramos de botar», recuerda Manuel. El venezolano se quedó prendado del tanque Mauro Silva, «él sólo ganó el partido», y apenas pudo ver en acción a su favorito, Djalma, «que hace un fútbol muy espectacular». En el Bernabéu sudaron la «franela» del Dépor (así llaman a la camiseta) y un chubasquero con los colores de Venezuela. Ambas prendas ingresarán en el museo futbolístico de Manuel, ubicado en el salón de su casa, «que está lleno de camisetas, bufandas, banderines y de todo», apunta resignada Nati. El sábado, Manuel no pudo ir al fútbol a ver el Dépor-Rayo. El motivo fue de fuerza mayor: era el día de su boda.