Destacan que «la ciudad aún no sabe lo que pierde» con el cierre de Tabacos

R. C. A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

La presidenta del comité de empresa subrayó en un coloquio la tristeza que viven los empleados El centro Fonseca acogió ayer un interesante coloquio sobre la Fábrica de Tabacos, con el que el Foro Cívico quiso rendir homenaje y despedir a la centenaria factoría de A Palloza, que desaparecerá el 31 de diciembre de este año. La historiadora Ana Romero, la presidenta del comité de empresa, Elvira Alfonso, y el arquitecto Xosé Lois Martínez ofrecieron tres puntos de vista sobre la situación, con la coincidencia de que la ciudad «aún no sabe lo que pierde» con el cierre de esta emblemática industria.

30 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La historiadora Ana Romero, autora del libro A Fábrica de Tabacos da Palloza, centró su intervención en el colectivo de las cigarreras, y su importancia en el entramado social y laboral de la ciudad durante los siglos XIX y XX. Explicó que una resolución del rey Fernando VII aconsejaba que en las labores del tabaco se empleara a mujeres, «por su habilidad con las manos», cuando en realidad, afirmó Romero, era porque cobraban un tercio o la mitad que los hombres. Se refirió también al nacimiento de la Unión Tabacalera y a la figura del sindicalista Chacón. «A Coruña ¿indicó¿ se destacó en el XIX por su actividad sindical. Los hombres podían secundar las huelgas porque en cada casa había una cigarrera que trabajaba». La presidenta del comité de empresa mostró a continuación el desánimo existente entre la plantilla que aún permanece en A Palloza. «Ahora vivimos momentos muy tristes, en mayo se van varios compañeros a Santander y en junio nos jubilaremos casi todas las mujeres», señaló. Elvira Alfonso subrayó que los trabajadores advirtieron de lo que se avecinaba ya desde 1997, pero que las autoridades no pusieron excesivo empeño en escucharles. Urbanismo Xosé Lois Martínez cerró el turno de intervenciones con un análisis urbanístico. Aseguró que la próxima desaparición de la factoría pone de relieve la existencia de dos modelos de ciudad: el que prima la urbanización residencial, concentrando los puestos de trabajo en los polígonos de las afueras, y otro, «más equilibrado», en su opinión, que prefiere mantener la actividad productiva dentro de los tejidos urbanos. «Hay un conflicto entre el modelo que defiende la empresa, al que está dispuesto a plegarse el Concello, y el modelo que defienden los trabajadores», destacó, recordando que el Ayuntamiento condicionó la recalificación del solar al hecho de que los empleados estuvieran conformes.