Los romeros visitan aún la ermita y la imagen de la Virgen, que data de la época sueva
21 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Muy grande es la devoción de los coruñeses por la Pastoriza, escribía la condesa de Pardo Bazán hace cien años, a lo que añadía: «La gente artesana le profesa un cariño especial y, sobre todo, las operarias de la Fábrica de Tabacos». Es la Montserrat gallega, que preside, a cinco kilómetros de A Coruña, la antigua ermita de Rechiario, el rey galiciano y primer monarca católico del mundo. Los romeros aún acuden a ella durante todo el año, pero muy especialmente el día del Arcángel San Gabriel. Según la Pardo Bazán, en su librito La leyenda de la Pastoriza , publicado en 1887, la ermita tenía una antigüedad de quince siglos, pues databa de la época de los suevos, cuyo rey, el citado Rechiario, había sido convertido por el obispo de Braga al catolicismo. La ermita sufrió numerosas agresiones, como la del año 968, cuando la incendió el normando Gunderedo, o la de 997, a manos de los sarracenos de Almanzor. La imagen, no obstante, sobrevivió, pues unos cristianos la escondieron en un nicho abierto en una roca, que no es otra que la famosa «cuna de la Virgen». Señala la leyenda que una luz sobre el castro descubrió a una niña que apacentaba el ganado en una pastoriza , que pasó de ermita a iglesia románica. Se calcula que esta transformación data del siglo XI. Milagro Recuerda Pardo Bazán el milagro que, según la leyenda, se produjo en 1589, cuando la invasión inglesa de Drake. Unos soldados sacaron de la iglesia a la virgen y la arrojaron cerca de la fuente, partiéndola en dos. Pero la imagen volvió a unirse, lo que motivó el pasmo y la huida de los soldados, sin causar más daño hasta llegar a A Coruña. Entre los benefactores del santuario está el capitán Juan del Río, que lo reedificó a finales del siglo XVII, a lo que se añadirán las mejoras efectuadas por el párroco de Pastoriza Víctor Cartiella. De la virgen primitiva sólo quedó algún trozo de madera en el armazón del cuerpo. En cuanto a la virgen de granito, fue costeada por Álvaro de Torres Taboada y encargada, en 1887, a un cantero llamado José Couto, que era natural de Ponteareas y había residido en Portugal y en Vigo. Escribirá al respecto la Pardo Bazán: «Sólo un hombre del pueblo, sin educación artística, sin nociones del dibujo que se enseña en las academias, sin lecturas, sin rastros de clasicismo en su sangre, sin conocimiento de modelos y doctrinas, podría esculpir una Nuestra Señora que parezca despojo de la Edad Media, recuerdo de pasadas edades y que con sus lineamentos ásperos y sencillos hable el lenguaje de la fe». Santos y cruceiros En la fachada del actual Santuario destacan las imágenes de San Pedro, San Pablo y la Asunción de Nuestra Señora, obra de Blas Pereira, sobre la puerta. A mayor altura están las imágenes de Santa Bárbara, San José y San Juan Bautista. La Virgen de Pastoriza se halla en el centro del retablo, conservándose en un pequeño museo varios de sus vestidos y una lápida del siglo IX. Junto al santuario hay dos cruceiros: el que está delante, obra de Blas Pereira, y el de detrás del ábside, de Pérez de Noicela. Otro tercer cruceiro se halla unos metros más arriba del templo.