La presa de Cecebre sufre la peor sequía desde su apertura en 1977

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

El embalse no recogió agua durante 65 de los 92 días de julio, agosto y septiembre La alarma sólo saltaría si llueve poco durante los dos próximos meses

04 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Cecebre tiene sed. Ha soportado el verano más seco desde la apertura del embalse en 1977, revelan los datos proporcionados por Emalcsa. En 65 de los 92 días de julio, agosto y septiembre no se recogió ni una sola gota, según los pluviómetros colocados por el Instituto Nacional de Meteorología en diferentes puntos de este espacio natural protegido. Y sólo en seis días de estos tres meses cayeron más de cinco litros por metro cuadrado. Quien visite estos días Cecebre se encontrará con que donde antes había agua ahora se ven troncos de árboles seccionados y hasta un coche destrozado, que oculta el líquido elemento cuando el embalse está más lleno. Ante el impacto de las imágenes, Emalcsa tranquiliza y asegura que la situación «no es preocupante». Un portavoz de la empresa municipal de aguas reconoce que «ha habido mucho estiaje, pero se ha compensado porque a principios de julio había retenidos diecisiete millones de metros cúbicos», gentileza de las lluvias de los últimos inviernos. Como el año pasado Ahora quedan nueve millones de metros cúbicos, y el embalse de Cecebre puede acoger un máximo de 21. Por tanto, está al 42% de su capacidad. Son cifras muy parejas a las del año pasado (43%) por estas fechas y también a las de octubre de 1999 (44%). En el 2000 la situación era incluso peor, pues empezó el mes a un 36%. En los secos julio, agosto y septiembre sólo se recogieron 93 litros por metro cuadrado, lo que sólo supone el 7,5% de los 1.300 que se retienen anualmente. No estaba prevista tan poca aportación veraniega, pero, por ahora, el embalse la sobrelleva sin problemas. Para que se llegue a una situación preocupante, de restricciones en el suministro, apenas tendría que llover durante los dos próximos meses. En ese seco caso, se bajaría del 25% de capacidad, y saltaría la alarma. Habría que recurrir al agua de peor calidad, la del fondo, que está menos oxigenada y más enfangada, aunque, por supuesto, igualmente potable.