«La Sinfónica ofrecerá dos óperas en el festival de Pésaro, en agosto»

César Wonenburger A CORUÑA

A CORUÑA

XOSE CASTRO

El famoso maestro italiano inaugura hoy la temporada sinfónica con su primer concierto al frente de la Orquesta Joven

04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Alberto Zedda es ya casi un coruñés más. Cuando está en la ciudad, al responsable artístico del festival de Pésaro se le puede ver tanto en su faceta de director, como asistiendo a conciertos no estrictamente clásicos. Su entusiasmo musical es contagioso y desbordante. La semana pasada gozó con Ute Lemper. Esta tarde (20.30 horas), el maestro italiano inaugura la temporada de la Sinfónica. Al frente de la Orquesta Joven, Zedda dirigirá un programa que inspira fantasía con obras de Ravel ( Ma mére l'oye ), Rossini-Respighi ( La boutique fanstasme ) y Rimsky-Korsakov ( Scheherazade ). -¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de este primer encuentro con la Orquesta Joven? -Tienen un calor, una autoridad, una madurez,... No parecen jóvenes inexpertos. Precisamente elegí Scheherezade para este concierto, entre otras, porque es una partitura que estimula la imaginación, con la que sólo se pueden obtener buenos resultados si se saben expresar emociones, si se encuentran los colores adecuados. Y con estos músicos ha sido fácil. -Sin embargo, en la actualidad, la queja generalizada cuando se habla de músicos jóvenes es que cada vez tocan mejor, pero sin personalidad... -Hoy todos los músicos tocan igual, es cierto. Antes escuchabas la radio y sabías si el que tocaba era Edwin Fischer o si dirigía Furtwängler. Ahora todo suena lo mismo. Por eso es tan importante desarrollar proyectos como el de la Orquesta Joven, que sirven para estimular la fantasía de los intérpretes. Aquí nadie viene obligado. Todos saben que lo hacen porque quieren, para servir a la música. -Ése es un aspecto importante: forjar a los músicos del futuro. Pero, ¿y el público de ese mismo futuro, cómo se le puede atraer? -La renovación es fundamental. Hay que atraer a los más jóvenes, pero esto no se logra con conciertos didácticos que funcionan simplemente como fiestas. Se debe permitir el acceso a los ensayos de la orquesta, pero antes tiene que haber una imprescindible labor pedagógica. Es necesario que se explique la música, que la gente no la vea como un lenguaje misterioso, sólo para iniciados. ­-Se ha hablado de que la Sinfónica podría participar el verano que viene en el festival de Pésaro, que usted dirige. ¿Lo confirma? ¿Qué hará la orquesta en Italia? -Participará con la Orquesta de Bolonia en un enfrentamiento artístico muy interesante. El conjunto italiano hará dos óperas y un concierto, lo mismo que la Sinfónica. Es un desafío. Veremos cómo lo recibe la gente. La Sinfónica interpretará las óperas Semiramide e Il viaggio a Reims y el Stabat Mater de Rossini. Carlo Rizzi, Daniele Pollini y yo mismo seremos los directores. La idea es que la colaboración sea por tres años. Ya se verá. -Desde este mismo año, usted es también uno de los directores del Festival Mozart. ¿En qué se notará su presencia? -Quiero ampliar la base del repertorio del Festival Mozart para que abarque desde el barroco hasta el belcantismo. Es imprescindible hacer un certamen más sólido, menos centrado en el acontecimiento puntual, y muy volcado en el aspecto pedagógico. Si no logramos interesar al público, sobre todo al joven, al que hay que atraer con actividades paralelas, el Festival Mozart no tiene sentido. Hay que buscar conexiones con la actualidad. Además, para las óperas Mozart, quiero voces italianas. Antonio Moral prefería a los alemanes, pero ahora se trata de ofrecer un Mozart más mediterráneo, con más chispa.