Funeral en A Palloza

La Voz

A CORUÑA

20 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La despedida fue triste, muy triste. Cuando ficharon a primera hora de la mañana, las cigarreras ya sabían que, con toda probabilidad, sería su último día entre las paredes que las vieron crecer como personas. Pero ello no evitó que, hacia las dos de la tarde, la rabia y la emoción convirtiesen el portalón de la fábrica en un valle de lágrimas.? La situación era para echarse a llorar. Y vaya si lloraron estas mujeres. Algunas de ellas abandonaban A Palloza cargadas con sus objetos personales. También salió algún ordenador. Y muchas flores. «Los compañeros nos trajeron rosas ­-decía una mujer-. Pero los políticos no trajeron nada. Ni siquiera se dignaron a venir por aquí».? El Ayuntamiento y la Xunta centraban las iras de los empleados en el momento del adiós. «Mucho pedir el voto y decir que nos iban a ayudar. Ayudaron a cerrarla», apuntaba otra cigarrera. Altadis tampoco se libraba de las críticas. «Recalificarán todo esto y sacarán pasta a montones», se oía en las escaleras de la fábrica. ? «Lo que no se supo defender, lo perdemos», corroboraba un hombre, ajeno a la factoría, que había acudido a acompañar a las cigarreras. Un pequeño grupo de jubilados arropó igualmente a las trabajadoras. Entre ellos, Elvira Alfonso, ex presidenta del comité de empresa y luchadora infatigable. No estaba para discursos, así que fue directa al grano, con pocas palabras. «Fue un año bien triste para la ciudad -dijo­- , entre la marea negra y el cierre de la fábrica. Parece mentira que dejen marchar esto así. Con los años, la gente se dará cuenta de lo que se pierde».?Se pierde empleo, se pierde tradición y se pierde un trozo de nuestra historia. Para las que ayer aún estaban en A Palloza, se esfuma, además de décadas de amistades, el medio de vida de su familia, de sus madres y de sus abuelas. Simbólicamente, la sirena que en tiempos avisaba de la hora de entrada al trabajo atronó durante unos instantes en Cuatro Caminos. El director de la fábrica presenció el final desde la retaguardia. No quiso hacer declaraciones.