Julián Zaera, militante del PP local, defiende su ideología en el debate de «Crónicas marcianas» entre los silbidos del público y los mensajes ofensivos de los televidentes
12 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Ese de la camisa de cuadros tiene genes del Caudillo?», se preguntaba el pasado lunes un seguidor de Crónicas marcianas . El mensaje SMS apareció sobreimpresionado en la pantalla mientras hablaba el coruñés Julián Zaera Blanco, el de la camisa de cuadros. «No, no tengo genes del Caudillo. Nací cuatro días después de que se aprobase la Constitución», aclara el aludido, que el día de la entrevista, por cierto, también luce camisa de cuadros. La cita se establece en la Casa de las Ciencias, lo más cercano a Marte que tenemos por estos lares. Hay una exposición (magnífica, vayan y verán) sobre cosmonáutica rusa y preguntamos a Zaera si tiene algún problema en fotografiarse ante una cápsula espacial rotulada con las siglas CCCP. «Ninguno. Es más, comparto algunas ideas con ellos, en cuestiones organizativas», matiza.Es una caja de sorpresas este joven de 24 años, residente en la Pescadería, estudiante de Derecho (le faltan unas asignaturas para acabar) y vicesecretario general de la junta local de Nuevas Generaciones. «Aclara que en Crónicas me represento a mí mismo, no al partido». Un malo teórico Javier Sardá, el gran marciano, buscaba a alguien que defendiese al Gobierno en el asunto Prestige y dio con este coruñés. Tanto le gustó su intervención que ya le ha invitado a otros tres debates. «Y espero seguir asistiendo», anuncia. El público suele acompañar con pitos sus intervenciones, pero no le amedrenta la oposición. «No me siento respetado por decir lo que pienso. Sé que estoy en el bando de los teóricos malos, y digo teóricos porque para mí son los buenos». Consecuente con su ideología, ha apoyado en el debate la guerra contra Irak y el lunes defendió que los actores «ensuciaron» la gala de los Goya. No sólo recibe reproches en el plató o vía mensaje. También en la calle. «En La Coruña me dicen de todo, bueno y malo». Valentía le reconocen hasta sus enemigos a este joven que no descarta hacer carrera en la tele. Durante la entrevista, Zaera luce el verbo ágil que (me sopla un pajarito) llevó a Sardá a definirlo como «un gran comunicador». Sólo muestra lentitud de reflejos cuándo se le pregunta qué opina de Francisco Vázquez. Al final, se va por los cerros de Marte: «Es el alcalde que han elegido democráticamente los coruñeses y como tal hay que respetarlo».