Hacia el club de los 730

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

A CORUÑA

No será coser y cantar. La Torre deberá esperar al menos cinco años, y cubrir muchas etapas, para pertenecer al club «Patrimonio de la Humanidad», con menos de mil «socios» en todo el mundo.

12 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Al menos cinco años deberán transcurrir para que la Torre conquiste el mismo título que ganó Lugo en el 2000. Pocos, si se tiene en cuenta la edad del monumento, casi bimilenario. Antes deberá culminar un proceso iniciado por el Instituto Torre de Hércules hace unos meses, y que ha tenido como noticia más destacada la aprobación unánime de la iniciativa en el Congreso de los Diputados. El principal escollo con el que se encuentra la propuesta es una moratoria de la Unesco por la que en diez años ningún monumento podrá sumarse a la lista de 730 (incluye paisajes) aceptados a lo largo de su historia. Países como Egipto sólo pueden presumir de haber incluido a seis en el club (entre otros, los monumentos nubios desde Abu Simbel a Philae o los campos de pirámides de Ghiza a Dahshur), España a 36 (los primeros, con la Alhambra o el Escorial, en 1984), y Suecia, a 12 (por ejemplo, el área de Laponia). El instituto coruñés confía en que el fin de la moratoria se produzca en breve. 1 Documentación En esta fase inicial, la ciudad candidata debe reunir toda la información posible tanto sobre el faro como de su entorno. Para ello se han creado distintos equipos de trabajo -existe incluso una sección deportiva- dirigidos por expertos en cada materia. El trabajo incluye operaciones de planimetría, de historia o de sociología y paisaje. 2 Aceptación El dosier con el estudio será enviado a Madrid, donde deberá recibir el visto bueno por parte del Ministerio de Educación y Ciencia, aunque será el Consejo de Patrimonio Histórico el que tenga la última palabra. A Coruña tendrá pronto una oportunidad para conocer sus posibilidades reales de entrar en el club de los 730, puesto que el consejo celebrará una reunión el próximo mes de mayo. 3 Presentación Una vez admitido, el expediente será remitido a la Unesco. En su sede de París arrancará la carrera definitiva hacia la consecución del título. A estas alturas del proceso el Instituto Torre de Hércules espera tener firmado ya el hermanamiento de su torre con la de la Libertad, uno de los proyectos estrella de la comisión, que también tiene en marcha la elaboración de una página web y ha iniciado una recogida de firmas que en la actualidad suman más de 14.000 (algunas llegadas desde Japón y China, apunta José Luis Vázquez Iglesias, uno de los promotores de la iniciativa). 4 Inspección El organismo internacional enviará inspectores para verificar la autenticidad de la documentación y comprobar el estado del monumento, donde hace unos años -en 1992, coincidiendo con el desastre del Mar Egeo - se realizaron excavaciones para catalogar los vestigios arqueológicos enterrados por el paso del tiempo. 5 Informe Los delegados elaborarán un informe para el comité de la Unesco, que será el encargado de adoptar una decisión definitiva. No existe un plazo fijo para la emisión de dicho veredicto. Se trata del penúltimo paso antes de la declaración, y es el momento en que tanto las administraciones como los ciudadanos tienen que volcarse en la organización y participación en actividades para promocionar la candidatura. 6 Declaración Si la Torre es declarada Patrimonio de la Humanidad, la Unesco vigilará para que tanto ella como su entorno se conserven en perfecto estado. La proclamación no es nunca definitiva, y el organismo puede decidir que concurran circunstancias que obliguen a desposeerla del título. Con todo, no es muy habitual que esto suceda, pues cuando un monumento alcanza este rango, las instituciones suelen incrementar las partidas económicas para su conservación. 7 Rendimiento Al margen de la publicidad inmediata que recibe la ciudad en el momento de la proclamación, el esfuerzo por conseguir que un monumento reciba esta distinción se ve recompensado de otras maneras. En Lugo, la mejora es evidente: se ha incrementado de forma exponencial el número de visitantes, las administraciones han realizado mayores inversiones, se ha notado un mayor aprecio y sensibilidad de los ciudadanos hacia su historia y se han multiplicado las publicaciones y catálogos especializados que incluyen referencias a la ciudad amurallada.