Entrevista | José Luis Meilán Gil Dice que se dedica a la «reflexión ético-intelectual» y sonríe con sorna si se le pregunta por un futuro en la política. También calla. De boca cerrada puede salir una biografía
17 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.preside una de las salas del despacho de abogado del ex rector coruñés. Es el nombre de su velero. En miniatura, claro. Alrededor del barquito, muchas fotos. Con Rajoy, con Cuíña, con Vázquez, y hasta con los niños de la guardería universitaria. «Es un orgullo haber levantado una universidad», confiesa. Meilán habla, pero aún mide sus palabras. -¿Le ha sorprendido el resultado de las últimas elecciones? -No debo opinar. Les deseo a todos acierto en esta nueva etapa por el bien de la Universidad. -Pero ha ganado la que fue su oposición durante años. -Yo he ganado cuatro elecciones y no me he presentado a esta última. Yo no sé si han ganado los que han ganado o perdieron los que perdieron. -¿Cree que si hubiese podido presentar otra vez el resultado sería otro? -No he dicho más que la última vez que me presenté fue contra el rector electo y gané. Y tres veces por mayoría absoluta. -¿No hubo voto de castigo contra su gestión? -Espero que no. No lo debí hacer tan mal cuando me han dado la medalla de oro de la Universidad y antes la de Galicia. Por los aplausos de aquel día aquello parecía más un concierto que otra cosa. No creo que manifestasen castigo o reproche. A lo mejor me añoran. -A lo mejor la clave de la derrota de Pazos es que, sin usted al mando, hubo división interna en su grupo. -No he seguido el proceso electoral, no he participado en él. Sólo digo que cuando yo he estado, he tenido amplia mayoría. Y lo digo sin jactancia. Es la pura realidad. -Insiste en que ha estado al margen de los comicios. -Así lo han querido todos y yo siempre sirvo al interés de los interesados. -Sin embargo, sí hubo rumores de que estuvo bastante inmerso en el proceso. -Ni de los rumores ni de los anónimos he hecho en mi vida ningún caso. Mantengo mi espíritu científico y sólo doy crédito a las cosas que se pueden comprobar. -¿Qué le parece Barja como sustituto? -No es mi sustituto, es un rector elegido de acuerdo con la LOU con una mayoría clara y que merece el respeto de todos los universitarios y ciudadanos y, por supuesto, el mío. Pero ni yo nombro sucesor, ni nadie puede considerarse mi sustituto. Es el rector elegido después de mí. -¿Le ha dado algún consejo, de rector a rector? -No. Sólo deseo que el nuevo rector no entre como lo hice yo, en un despacho con colillas en el cenicero, sin nadie. Bueno, con una funcionaria, que era la que mandaba allí. -Barja quiere transparencia y cambiar las formas. ¿Se lo toma como un reproche? -En este ambiente navideño prefiero no tomarlo en su literalidad. Es una pura táctica electoral, pero sí deseo que ese nuevo look o márketing electoral perdure y responda a la realidad. -¿Echará de menos los campus? -La Universidad no me resultará indiferente, han sido trece años, pero el pasado no se puede rebobinar, se asume y se da gracias a Dios por haberlo vivido. En ello estoy. -¿Cambiaría algo? -Somos humanos y falibles, pero no tiene sentido hurgar en lo que pudo ser y no fue.