Por la boca muere el pez

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

A CORUÑA

Varela Saavedra, Iglesias Mato y Vázquez encabezan el ránking de perlas lingüísticas del 2003 Las elecciones a rector y la pintura marcaron el curso fraseológico

30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Por la boca muere el pez, y el que tiene boca se equivoca. O no. Sea como sea, un año más, los reyes de la oratoria son los políticos, aunque rectores, aspirantes a ese cargo y pintores no les anduvieron a la zaga. Se hizo merecedor del título el regidor de Cambre, Antonio Varela Saavedra, quien hizo uso de un defecto físico para justificar su varapalo -ahora es alcalde con la ayuda del BNG- en las últimas municipales: «Todo el mundo sabe de qué pie cojeo», dejó dicho el primer edil cambrés. El concejal de Fiestas y el alcalde de A Coruña son los otros dos medallistas de esta peculiar clasificación, que ya encabezara el propio Vázquez y el ex rector José Luis Meilán en anteriores citas. La cuarta plaza es para el candidato del PP, Fernando Rodríguez Corcoba, al que le quedan algo más de tres años para demostrar sus dotes adivinatorias: «Me veo alcalde dentro de cuatro años», le valió al ahora portavoz popular la medalla de chocolate. Fuera de la nómina, pero por los pelos, quedan otros hallazgos oratorios, como el que dibujó el alcalde de Arteixo, Manuel Pose, quien dejó dicho que «Arteixo é feo», o el rector in pectore José María Barja, poco amigo de la etiqueta, que regaló un «llevaré traje y corbata cuando sea necesario». Francisco Vázquez, que ocupa la tercera posición con su «Waterloo» particular, estuvo un año más sembrado, y el mismo día de la victoria dejó dicho que «trece no es nada y catorce lo es todo», en referencia a su mayoría absoluta. Otra impactante frase la dedicó Vázquez a la especulación del suelo, su repentino caballo de batalla desde el 25-M: «Después de la expropiación de la Fábrica de Tabacos -sentenció el primer edil- todo el mundo se la coge con papel de fumar». Y para rematar la faena, sobre su posible reelección en el 2007, apuntó: «No hay que ponerle límites a la voluntad del Señor». Humilde se puso el ahora líder de la oposición en Sada, Rodríguez Ares. «Encuentro muchos fallos en mi gestión y algunos no tienen ya remedio». Perdida la alcaldía, queda claro que Moncho aún es mucho. «Encántame que me chamen Tello Terremoto», dicen que dijo el líder local del BNG tras su tirón en las municipales -su grupo duplicó ediles-. El jefe superior de la policía nacional, Avelino de Francisco, recuperó un clásico de la fraseología -«No existe el crimen perfecto»- y, por justificar la carestía de estrellas en el Coliseo, su director, Ramón Barros, se moderó con un escueto «aquí no vendemos motos».