Los jóvenes, los más reacios

A CORUÑA

Perfil | Los vecinos del poblado Las raíces familiares, el temor al rechazo y la falta de perspectivas económicas estables provocan que muchos chabolistas se opongan al traslado

02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?n Penamoa los que menos se quieren ir son los más jóvenes. Aunque las promesas de un futuro mejor se convierten en una utopía deseada por todas las familias que sobreviven entre el barro del asentamiento chabolista. En el bosque de casetas construidas con materiales poco sólidos hay una elevada población infantil. Uno de cada cuatro habitantes del núcleo tiene menos de doce años. Y hacia ellos se dirige uno de los mayores esfuerzos de los técnicos municipales, que han logrado escolarizar a la práctica totalidad de los menores. Las mujeres son el segundo eje de actuación del Ayuntamiento. Son las que más tiempo permanecen dentro del poblado de Penamoa y lo hacen en unas condiciones poco higiénicas. Limpieza y hábitos alimentarios son algunos de los cursos a los que tienen acceso. El sustento económico es otro difícil problema. En Penamoa corre la droga por algunas chabolas y el dinero fácil ha ocasionado más de un problema en las familias «de toda la vida». La venta ambulante, la recogida de hierros y cartones y, en algunos casos, la mendicidad, proporcionan la mayor parte de los ingresos a los residentes en el asentamiento de Penamoa. Complicaciones Con ese panorama, cualquiera pensaría en aferrarse al primer clavo ardiendo para buscar una salida. Sin embargo, entre las chabolas todos sueñan con una vivienda digna, pero a todos les cuesta pensar en abandonar sus raíces. Curiosamente, son los más jóvenes los más reacios a abandonar el entorno en el que han crecido. Prácticamente es su único horizonte conocido, a pesar de la movilidad social y laboral de estos colectivos. La necesidad de permanecer cerca de la familia, el temor al rechazo de un nuevo entorno y, sobre todo, la ausencia de una cualificación laboral adecuada para encontrar un trabajo estable y de garantías condiciona cualquier posible cambio de residencia. «¿Cómo vamos a pagar un piso si no tenemos ni un euro?», te pregunta cualquier chabolista de Penamoa cuando se le inquiere por la posibilidad de abandonar el asentamiento en un futuro inmediato.