En directo | Un día en las subastas En El Muro, el pescado y el marisco no se venden: se cantan
18 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La Torre Esmeralda guiña un ojo amarillo. En el resto de las viviendas de este coloso coruñés se descansa. La ciudad aún plancha la oreja. Duerme el sueño eterno la Fábrica de Tabacos. El motor de un coche, sólo uno, en el que voy, rompe, en la avenida de Primo de Rivera, el pacto de silencio entre la madrugada y los coruñeses. Todo cambia al entrar en el puerto y poner los pies sobre el suelo mojado de la lonja de camiones. Son las siete menos cuarto de la madrugada y esto está más animado que la playa del Orzán al sol de agosto. Acaba de empezar la subasta. La Bolsa de A Coruña está en El Muro. Aquí, donde el pescado y el marisco no se venden: se cantan. A la holandesa se llama esta puja, por descendente. Canta Toñito Caridad. El tema se titula Congrio . Y ésta es su letra: 2,3/ 2,5/ 2,2/ 2,15/ a 2/ 1,95/ 1,9/ 1,8/ 1,7/ 1,6. Un «mío» detiene la canción. El comprador tira un papel sobre la caja. Pone «Pescarmar». Es la forma de marcar el lote adquirido, que más tarde habrá tiempo de pagar, porque el ritmo no para y la puja sigue. Botas de goma y calcetines sobre los bajos del pantalón luce Quique, veterano subastador. Guía a un joven compañero. «Hay que darle a este rape, Rubén», le ordena. Vaya si le da. -Rapes, los rapeeeeees, los rapeeeeeeeeeeeees. Recuerda a un niño de San Ildefonso. A viva voz invita a los clientes a que hagan corro en torno a la mercancía, pero su grito lo ahoga el caos sonoro y muere ocho merluzas más allá. El rap del rape que canta Rubén lo sintoniza una placera de oído fino. Pregunta a cuánto va «o peixe». Esto ya no es subasta, sino lo que llaman un «tira y afloja». La mujer inicia el regateo. -A 9 lo compro. -A... -A 9. -A... _9... _A... Es que no escucho bien de este oído. A 10, guapa, y por ser tú. A 10 lo adquiere. Y se lleva de premio un camarón, uno, pues durante el tira y afloja el muy fresco ha pegado un salto a la contigua caja del rape. La compradora arrastra la mercancía con un pincho. Qué tráfico de cajas, qué atasco, hay por las empapadas vías rápidas de esta lonja. Defendiendo pescadillas Ahora Quique defiende unas pescadillas de la volanta. Este peixe lo ha traído esta mañana Andrés Rodríguez, que hoy no ha dormido. Cuando se iba a meter en la cama, un barco lo avisó de que volvía al puerto de Cedeira con 1.500 kilos de pescadilla. En su camión se lo ha traído desde su tierra, la meca del percebe, hasta el Muro. «Se tiene que vender, al menos, a 4 euros», explica. Ese es el precio que tiene que defender Quique. Son las siete y veinte de la madrugada y la lonja de camiones se vacía. Los compradores toman rumbo a La Solana, donde se subasta la mercancía de las bakas del día, los barcos que pescan en el litoral coruñés. Esta Solana no tiene nada que ver con su homónima del Parrote. Qué pelete . «Es que estamos al lado del mar», explica María, de la pescadería María, de Los Mallos, que lleva veinte años sufriéndolo. En la nueva lonja hará aún más frío. La temperatura de las salas de subasta quedará fijada en los cuatro grados. Más organización En Linares Rivas habrá megafonía, y la venta será más organizada, asegura Pedro Corredoira, presidente de los exportadores coruñeses, al que nos encontramos en la lonja del Gran Sol. «No se subastará el mismo producto a la vez en distintas salas», explica. Y tampoco habrá que vocear a lo Rubén que está a la venta el rape, pues de eso se encargará un controlador. El pescado y el marisco asfaltan los 280 metros de largo de la lonja gransoleira . Tan poco sitio hay que los compradores se aupan a las cajas. Los problemas de espacio acabarán mañana, cuando esta venta debute en Linares Rivas, a donde después se mudarán las otras dos subastas. El nuevo edificio tendrá tres lonjas en una. La Bolsa de A Coruña cambia de parqué. Y los expertos pronostican que esto servirá para que suban las acciones del pescado y del marisco de El Muro.