Reportaje | Una invasión molesta Vecinos y propietarios de negocios de Cuatro Caminos denuncian que miles de insectos procedentes de la clausurada Fábrica de Tabacos sobrevuelan la zona
26 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.No se sirvió zumo de naranja durante unos días en El Timón, el negocio de la calle Ramón y Cajal que discute a Bonilla a la vista el premio popular al mejor churro de la ciudad. Y no lo hubo porque se temió que una partida defectuosa de esa fruta fuese la causante de la plaga de mosquitos que sobrevuela el barrio. La sospecha era totalmente infundada, como la de algún vecino que culpó de la invasión de los insectos a la floristería Moira, en la avenida del General Sanjurjo. Pues tampoco. Así que ahora las pesquisas de los residentes apuntan a la clausurada Fábrica de Tabacos. De su jardín, dicen que abandonado, viene la plaga, que se inició con el mes. Eso han concluido. Gloria Yañez, dueña de la floristería Moira, también en General Sanjurjo, tecleó el número del teléfono de información municipal, 010, para denunciar el caso: «Llamé para que fuesen a limpiar el jardín de la Fábrica de Tabacos, del que creemos que viene todo esto, y me dieron el teléfono de Altadis en Madrid, que ahora es la propietaria del edificio. No entiendo cómo no es el Ayuntamiento el que llama a la empresa para exigirle que quite toda la mierda que hay allí acumulada». «El jardín está en estado selvático», asegura Pilar Díaz, dueña de la tienda de deportes Natura, situada en la misma vía. Esta afectada asegura que «los mosquitos blancos salen todas las tardes, sobre las ocho, que es a la hora a la que llegan los estorninos a dormir a los árboles de la fábrica». Los residentes suponen que estos pájaros (que dejan su huella, en forma de deyecciones, en la acera y en las marquesinas de la avenida) espantan a los insectos, que en estampida toman rumbo a la calle y a los negocios del barrio. «Vienen a la luz», asegura Pilar. Y cuando llegan, mueren. Paciencia agotada Es la una de la tarde y Cristina Trasancos, propietaria de la zapatería Koral, está limpiando el escaparate: «Aspiro por la noche y a la mañana siguiente me encuentro el mismo cuadro. Lo hago a media mañana y por la tarde ya han vuelto». Cientos de pequeños mosquitos han elegido morir tras las cristaleras de ese negocio, situado a unos metros del jardín de la Fábrica de Tabacos. «No sé por dónde se meten», dice Cristina, ya con la paciencia agotada. Y eso que aguarda tiempos peores. «Desde que empezaron estos días fríos, hay menos. Pero los bichos nos invaden cada vez que hace un poquito de calor. ¡La que nos espera en verano!». Los mosquitos también penetran en los edificios que lindan con Tabacos. «Muchos dicen que no airean para que no entren», explica Pilar Díaz. En un piso alto de la casa en la que tiene su sede la escuela de peluquería Fama atiende Victoria. «Es verdad que hay muchos insectos. Yo los he visto en el portal y en el ascensor. En casa no tengo porque no me da para el jardín de la Fábrica de Tabacos», explica esta residente. Ahora que no echa humo la cerrada factoría, ni lo hacen sus empleados, es el turno de los vecinos, que exigen la urgente intervención del Ayuntamiento para acabar con la plaga del mosquito blanco.