Crónica | Incertidumbre por el desarrollo de las obras Toni vive en la calle Compostela y todos los días mira la grieta que hay en su portal. «Crece como si tomara vitaminas», bromea un afectado mirando de reojo la brecha
24 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.? Toni le sobresalta mirar la pared del portal número 8 de la calle Compostela. Las coloridas paredes y vidrieras que siempre le alegraban la vista al entrar y salir de su vivienda conviven ahora con unas grietas no demasiado profundas, pero bastante amenazantes. El portero de la finca recorre la escalera y explica la sucesión de desperfectos que se han ido registrando en las últimas semanas. «Claro que tiene que ver con la obra. Antes no había nada de esto y, desde que han empezado a perforar, cada día aparece un desperfecto nuevo», dice. Otra sexagenaria, que prefiere no decir su nombre -«es que los de Necso se están portando muy bien con nosotros y nos dicen que nos lo van a reparar todo», señala- admite que no gana para sustos en las últimas semanas. «Primero fue lo del gas, que nos obligaron a desalojar nuestras casas y que aún hoy nos hace pensar en un posible escape con cualquier olor. Ahora son las grietas. Y mañana (por hoy) empiezan las explosiones», cuenta la propietaria de una tienda de la plaza de Lugo. Otros daños Porque lo de las voladuras controladas es otra historia. «Nos cuentan que incluso se ha caído el alicatado de una de las oficinas de los Jesuitas. O que el muro posterior de una de las casas se ha desplazado ya algo más de dos centímetros. Y eso que aún no han empezado las bombas», cuenta con cierta sorpresa Gerardo Crespo.