HERCULÍNEAS | O |
13 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DICE la sabiduría popular que no hay que confundir el tocino con la velocidad, pero se ve que hay alguno que no ha visto muchos torreznos en su vida. Viene esto a cuento por esa genialidad de un grupo autodenominado ecologista que, en vez de hacer algo útil, ha elegido pasar las vacaciones de Semana Santa arruinando la economía de muchas familias que pelean contra las heladas, las lluvias y sabe Dios cuántos obstáculos más para sacar de la tierra los mejores productos y subsistir con dignidad. A mí me parece muy bien que no les gusten los abrigos de pieles (a mí tampoco) o que apuesten por la vida en libertad (que yo también lo hago). La gracia en este tipo de casos está en saber a quién perjudicas. Y aquí, al margen de una empresa que pierde una suma de dinero más o menos importante, hay un grupo de cincuenta trabajadores en peligro de irse a la calle, y van ya cinco días que el erario público ha tenido que malgastar en enmendar una cafrada impropia de una sociedad tan avanzada como la española. Porque me imagino que alguno de los lumbreras que lideran el Frente de Liberación Animal se habrá dado cuenta de que los abrigos de visón se van a seguir haciendo mientras alguien los compre. Que los hay. francisco.espineira@lavoz.es