Al mismo tiempo que la película de catástrofes «El día de mañana» arrasa en las carteleras de medio mundo, un tsunami virtual de Factoría Gráfica barre la ciudad
29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.¿Dónde estaremos el día de mañana? Para los hermanos Cabarcos, Enrique y Pedro, bajo el agua. Al menos durante unas horas del año 2125: una crecida de los océanos hará imposible acercarse al faro por métodos convencionales. Como poco, habrá que hacerlo en lancha. Quienes se hayan salvado del maremoto. Un pero: el suceso es sólo producto de la imaginación de Enrique Cabarcos y Pedro Cabarcos Factoría Gráfica. Ahora sale a la luz, coincidiendo con el estreno de la película El día de Mañana, de Roland Emmerich, autor también de la taquillera pero floja Independence Day, donde una gran catástrofe natural asola el mundo y deja al descubierto apenas el brazo derecho de la estatua de la Libertad. «Es pura coincidencia, pero ojalá que nos ayude a dar a conocer mejor el trabajo». Habla Enrique Cabarcos. La mentira de la imagen No es la primera vez que los hermanos se sumergen en este tipo de proyectos. Suyas son las láminas en las que se recrea la evolución del faro romano desde su construcción y la serie de fotografías de las olas impactando sobre los restos mortales del Mar Egeo. Pero la imagen de la ciudad víctima de los tsunamis no es simplemente puro entretenimiento. «Queremos advertir -explica Enrique- del peligro de las imágenes, hacer una labor didáctica, explicar que las cosas pueden cambiar y que lo que te enseñan en un momento dado puede no ser real, porque la imagen tiene más poder que la palabra para mentir». ¿Por qué A Coruña del año 2125? Porque, explican los autores de esta gran mentirijilla, quieren transmitir la idea de que el futuro es imprevisible, que todo puede cambiar o desaparecer: «Es como mirar desde el futuro, desde el año 2125, al pasado, a nosotros, que estamos en la prehistoria». Buscar la coherencia ¿Y por qué la Torre y San Antón? Los autores del proyecto han transformado paisajes conocidos para sorprender más al espectador, pero también quieren mostrar una «historia» que pueda ser coherente. «Vimos que a lo largo del tiempo se han producido fenómenos como los tsunamis, aunque en otras partes del mundo, como Chile y Japón». El resultado se puede contemplar desde hoy en el Bazar de Pepe (calle Real, 80). O esperar algo más: apenas 121 años.