HERCULÍNEAS | O |
06 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ES GRATIFICANTE, en ocasiones, encontrarse con personas identificadas con su trabajo. Por ejemplo, los que se dedican a la educación de nuestros hijos. Un buen exponente fue Clara Agra Pardiñas, una profesora que derrochó entrega con los más pequeños, en colegios como Santa María del Mar y Ramón de la Sagra, y, últimamente, en la escuela de Mera. Acaba de recibir por ello un justo homenaje. En otras ocasiones, sin embargo, la identificación con el trabajo llega a tal extremo que no resulta muy gratificante. Por ejemplo, si un funcionario se pasa de funcionario. Veamos un caso real: -Ciudadano: Venía a informarme sobre las ayudas a familias numerosas para la compra de la primera vivienda. -Funcionario: Pues no se lo puedo decir. -¿Pero no es esto la Consellería de Familia? -Sí, pero no se lo puedo decir. -¿Las ayudas son secretas? -No, pero acaba de cambiar la ley, todavía no está desarrollado el decreto, la anterior norma aún no ha sido derogada y no le puedo informar. Ante la cara de perplejidad del ciudadano, el funcionario apostilla: «No sé de que se extraña, está usted hablando con la Administración». Eso es ganarse el sueldo y no lo que hace Boris Izaguirre. ramon.castro@lavoz.es