En directo | Fiesta de despedida a bordo del «DM Spiridon» Ahmad Bayzeid, el capitán, entró con un silbato. Tres pitidos y una exclamación: «¡Se acabó!». El «DM Spiridon», tras once meses de atraco forzoso, parte hoy hacia Irlanda
27 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?no de los amigos coruñeses, como llaman los tripulantes del DM Spiridon a todos los que conocieron en el último año, miró a una chica y lo dijo. «¿Por qué no les convences de que se queden una semana más? Es que les vamos a echar de menos». Ahmad, el capitán, recurrió a su silbato negro de árbitro y repitió los tres pitidos. «Finish! A La Coruña sólo volveremos de vacaciones», reaccionó. Ayer hubo fiesta a bordo del barco. «Fiesta para los amigos coruñeses», decía uno de los tripulantes. «Y fiesta para los no tan amigos», matizaba otro. Y es que, en medio de la celebración, inevitablemente, hubo que recordar qué se festejaba: la marcha de una embarcación que, el 23 de agosto del pasado año, fue interceptada por un helicóptero del Ministerio de Fomento cuando, según Capitanía Marítima, realizaba un vertido contaminante al mar. Desde entonces ha pasado de todo. «¿Os acordáis de cuando se nos inundaron las bodegas? ¿Y de cuando nos querían poner una multa de 900.000 euros? O de los primeros días aquí. Por la forma en que nos trataban yo llegué a pensar que creían que en el barco escondíamos a Bin Laden», recordaba el capitán. Enfermedad Melancolías aparte, siguió la fiesta. Fritos de garbanzo cocido con verduras y pasteles «de la mejor confitería de Coruña, que ya la conocimos» para los invitados. Para animar, música árabe. Ahmad fue el primero en echarse a bailar. Y con él sus tripulantes. Uno de ellos, Abu Khaled, escondía una historia de las que hay que contar: Estando en A Coruña tuvo una hemorragia y pronto se le diagnosticó un cáncer de próstata que requería operación. El armador del buque pagó el billete de Abu a Siria y se ocupó de que allí fuera intervenido en un hospital. Él, cuando se recuperó, rechazó la posibilidad de quedarse en casa y regresó con sus compañeros. «No podía abandonarlos. Estábamos todos juntos en esto», explicó ayer. Y todos juntos -de los 20 que llegaron a A Coruña quedan 15- parten hoy rumbo a Irlanda. Allí cargarán el ganado que llevarán a Beirut, su casa, y vuelta a empezar. «Como si nada hubiera pasado, volveremos a trabajar. Pero pasó casi un año. Un año sin nuestras familias y un año acusados de algo que no hicimos», decía uno de los tripulantes. Precisamente de eso, de esa acusación, queda un juicio pendiente, que se celebrará en A Coruña y que decidirá si lo que el DM Spiridon arrojó al mar era un vertido contaminante, como sostiene Fomento, o «caca de la vaca», como aprendió a decir en perfecto español la tripulación.