Tócala, perdedor

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

03 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTUVE tentado de pedirle aquello de la canción: «Tócala, otra vez, viejo perdedor, haces que me sienta bien...». La medianoche se asomaba a una calle Real por la que sólo paseaba el sonido de su música, notas arrancadas de un gastado órgano que pretendían describir la profunda emoción de recordar el ayer «cuando todo en Venecia me hablaba de amor....»; por la lluvia caída casi podría ir también una góndola, pero lo que va es la callada quietud de la soledad que envuelve al músico callejero, doblado sobre las teclas, con la luna a medio medrar mirándole desde encima del Obelisco, eso ojo que se observa toda la ciudad. Desde allí atisbé el cercano puerto perdiendo barcos, pesca, puestos de trabajo e importancia económica, ese aeropuerto ninguneado, una agonizante fábrica de armas, ese cadáver de la fábrica de tabacos, una tercera ronda carente de dineros, un puerto exterior a punto de naufragar antes de zarpar, una mancomunidad estática, unos accesos cada día más atascados... Pero todas esas cosas parece que no tienen interés; ¿será porque puerto, aeropuerto, ronda, fábricas, accesos... no tienen L, que sí parece importante? Entonces sí pedí al músico callejero: «Tócala otra vez, viejo perdedor, haces que me sienta bien...». manuel.rodriguez@lavoz.es