Historias de A Coruña | Marítima El sistema de atraque a boyas fue planeado en los años sesenta en la refinería coruñesa. Este dispositivo era más seguro para los petroleros que atracaban en los muelles
20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando a comienzos de los años 60 se decidió llevar adelante el proyecto de construcción de una refinería de petróleos en el noroeste de España, la consignación económica era limitada, pues el país todavía estaba iniciando el desarrollo. La construcción del muelle terminal en terrenos de San Diego y el correspondiente oleoducto que conectase dicho muelle de carga o descarga con la refinería, atravesando parte del núcleo urbano, iba a resultar costoso, por lo que se pensó, como una de las alternativas, efectuar las operaciones mediante atraque a boyas situadas frente a Bens. Finalmente se consideró más segura, y duradera, la primera solución. El tiempo demostraría que con las boyas no se hubiesen producido los desastres del Urquiola y del Mar Egeo . En el atraque convencional a boyas, el petrolero llega generalmente a un espacio de fondeo existente a varios centenares, o miles, de metros de la refinería, con fondo suficiente, donde larga sus dos anclas y las hace firmes. Para mayor seguridad, por la parte de popa larga varios cables a otras tantas boyas, que están sujetas con cadena al fondo. La operación de carga o descarga se efectúa mediante una manguera que emerge de otra boya, conectada por un oleoducto submarino a la refinería. La manguera está hecha de goma, al revés que las rígidas que se utilizan generalmente en los muelles, lo que le da más margen de seguridad, sobre todo teniendo en cuenta que en la rada donde el buque está fondeado hay más movimiento del mar que en el puerto. ¿Qué ocurre si se levanta mar y viento y la operación del petrolero corre peligro? Pues se suelta la manguera de carga, que queda asegurada sobre la citada boya; se zafan los cables de popa y el barco leva anclas, quedando en las inmediaciones a máquina moderada hasta que mejore el tiempo. La operación es más rápida que el atraque y no reviste especial peligro. Refiriéndose a la refinería de Bens, los días en que el mar impediría este tipo de atraque a boyas (puede aguantarse hasta vientos de 20-25 nudos por hora), serían, más o menos, los mismos en que el futuro Puerto Exterior de punta Langosteira estaría cerrado. La construcción del atraque a boyas, aún suponiendo un oleoducto submarino de más de un kilómetro, podría costar entre tres y cuatro millones de euros. El atraque a boyas, bien con el sistema convencional citado o con el de una sola boya ( single-buoy mooring ), alrededor de la cual puede girar el petrolero mientras hace sus operaciones, se hace en numerosas terminales del mundo, incluyendo el Golfo Pérsico, Libia, Indonesia, Nigeria y en toda Europa. El sistema convencional viene siendo usado desde los años cuarenta del pasado siglo y el de la boya única desde 1959 en Suecia y un año después en Alemania, extendiéndose rápidamente por otros estados. Aparte del gasto menor de este sistema de atraque hay que añadir que permite el uso de buques de mayor tonelaje, pues el calado del fondeadero siempre será mayor que el del puerto fijo. También existe una segunda alternativa, también más barata que la terminal portuaria, que es construir una especie de isla metálica, a base de pilotes, frente a la refinería, también conectada con esta mediante un oleoducto submarino. Esta terminal ( sea island ) viene siendo usada desde finales de los sesenta en numerosos países, empezando por el propio Golfo Pérsico en Irak (Khor-al-Amaya, por ejemplo) y Arabia Saudita (Ras Tanura) y países europeos, como Irlanda y la propia España (refinería de Castellón).