HERCULÍNEAS | O |
15 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA PRIMAVERA ha cumplido con todos los estereotipos de la época. Empezó con las aguas mil de abril y parece que el frío llegará más allá del cuarenta de mayo. Mientras la ciudad reverdece con el agua que el cielo riega con la fuerza del pedrisco aragonés, la ciudadanía se debate entre los que están a favor de talar unos árboles o cortar otros. Véase el Campo de Marte, rincón por excelencia del coruñesismo, campo de juegos de miles de chiquillos, resguardados en la sombra de chopos casi centenarios cuyas horas parecen contadas. Son árboles enfermos, recordó el alcalde ayer. La epidemia, que amenaza con extenderse a otras zonas de la ciudad, cuenta con episodios aislados en pinos y eucaliptos. Pero lo que de verdad molesta a unos y a otros es que las versiones no coinciden. Ayer, el alcalde dijo en Radio Voz que no hay problema, que donde había chopos se pondrán magnolios y camelios, alguno de hasta cinco metros de altura. ¿Bastará con eso para frenar el descontento y las protestas populares? ¿Será la sombra de un magnolio igual a la de los vetustos troncos del Campo de Marte? La respuesta, otro día. francisco.espineira@lavoz.es