Crónica | Un paseo por la primera Feria de Abril en A Coruña Méndez Núñez arrancó por sevillanas el jueves y así bailará hasta esta noche. La caseta andaluza se ha convertido en la embajadora del fino, los fritos y los faralaes
30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Que quede bien claro que no queremos imitar a la Feria de Sevilla porque, simplemente, es que no se puede comparar». El aviso lo lanza Antonio Jesús Díaz, presidente de la Casa de Andalucía en A Coruña. «Sólo pretendemos pasarlo bien y que aquí conozcan lo que tenemos allá», explica. Y lo que les sobra allá es «arte con denominación de origen», como ilustra un cartel a la entrada de la caseta. En la Feria de Abril que la comunidad andaluza ha montado en Méndez Núñez todo se hace a ritmo de sevillanas. Desde chuparse los dedos con el pescaíto frito hasta cortar el jamón pata negra o catar los rebujitos (chupitos de vino manzanilla rebajados con Seven Up). «Y no veas cómo se pone esto por la noche, con las mujeres vestidas de faralaes y los hombres de traje corto», comenta orgullosa la vicesecretaria de la Casa de Andalucía, Olga Agras, ferrolana de nacimiento, pero criada entre Sevilla y Cádiz. Abarrote en el tablao. «Eso sí, el lunes no sé cómo estaremos de tanto bailar», añade Olga, que también se encargó de adornar la caseta. «Pon ahí que el cuadro que representa a la feria lo hizo José María Urda, un pintor coruñés, y que lo hizo en una tarde», señala. El artista local no es el único guiño que Andalucía le hace a A Coruña en la Feria de Abril. «Fíjate, hemos intercalado columnas con los colores de la bandera andaluza y de la bandera gallega», apunta Olga. En la barra, los visitantes disfrutan del aperitivo. Como Ana, una coruñesa que le hinca el diente a unas puntillitas. «Esto me encanta. En verano nunca me pierdo el certamen de casas regionales», asegura. «Además, para los que no podemos viajar mucho, ésta es la mejor forma de conocer sitios», añade. A su lado, llenan el estómago dos matrimonios. María, Natalio, Virtu y Lorenzo son de San Sebastián, iban hacia Santiago, pero hicieron una parada en A Coruña. Al salir del párking se toparon con la caseta, entraron y ya estaban en Sevilla: «Ni que la hubiesen montado para nosotros».