CRÍTICA | O |
30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.VA DE ACROBACIAS. Con el recuerdo del Gran Circo Nacional Chino aún reciente, pisa el Rosalía la compañía norteamericana Momix. En la primera función del circo, un chino se cayó dos veces a la red. En el estreno de Lo mejor de Momix se pinchó un globo durante un número (la bailarina afectada disimuló bien, haciéndose la dormida) y otro hinchable cayó inoportunamente desde lo alto del teatro en la coreografía posterior. Estos fallitos hasta se agradecen: humanizan el espectáculo y ponen de relieve su enorme dificultad. Momix mete en una turmix la danza y el deporte (bastante gimnasia, algo de remo, otro poco de natación, un ratito de baloncesto) y sirve un plato delicioso. Ayuda, mucho, el adobo de las luces. Se echó de menos un punto de humor hasta el travieso número de las sombras chinescas, en el que se hizo una innecesaria y muy yanqui concesión al público con la sobreimpresión de un We love A Coruña . Dado el éxito de estos espectáculos acrobáticos, ¿para cuándo el Circo del Sol? «Lo mejor de Momix».