HERCULÍNEAS | O |
13 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.QUEDA sólo una semana para que dejen de mirarme por la calle. El domingo me sorprendí mirando a una extraña a la puerta del mesón A Roda. Morena, pelo rizo y una sonrisa que no sé bien cómo interpretar. ¿Quién es?, me pregunté. La foto, pegada en un contenedor para reciclar vidrio, era de Ánxela Bugallo. El viaje hasta A Coruña desde Teixeiro me mostró un itinerario de colores políticos. En los municipios gobernados por el PP, banderolas azules y naranjas. En los del PSOE, sábanas blancas tiznadas de rojo. Y en la ciudad más. La avenida de A Pasaxe tiene más pinturas que el Museo del Prado. Ahora me mira Quin, ahora Fraga. Y un poco más adelante me espera Touriño. Me sonríen como si me conocieran de toda la vida en esta época en el que todo son buenas voluntades y grandes promesas. Hoy descentralizamos la Xunta, mañana gastamos más en sanidad, pasado, tal vez, haremos un metro que cueste más que el puerto exterior. Mientras les miro a todos y les devuelvo la sonrisa y los buenos días, en mi cabeza retumba una frase que hace poco más de un año se hizo célebre. Gane el que gane, por favor que no nos fallen. Nos lo merecemos todos. francisco.espineira@lavoz.es