HERCULÍNEAS | O |
11 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.AUNQUE uno ya está preparado para oír las inexcusables quejas y lamentos de hoteleros y hosteleros, en A Coruña se ha puesto ya el cartel de «completo» que parece que ya no nos abandonará hasta el final del verano. No se trata de estadísticas ni de cifras de ocupación. La encuesta visual. Un paseo por la calle de la Franja, la Barrera o las inmediaciones de la Torre de Hércules sirve para cerrar rápidamente la encuesta. En la ciudad hay mucha gente de fuera. Vemos nórdicos y africanos, asiáticos y americanos. Cada uno, a su ritmo, con sus tradiciones y costumbres. Unos comen a la una. Otros se adaptan a los horarios locales. Alguno elige comida rápida, otros se conforman con un bocadillo. La mayoría deglute con la vista esos manjares que sólo el mar puede ofrecer a los coruñeses y sus visitantes. Por venir, ha venido hasta la tradicional plaga veraniega de los bichos que no quieren perderse la cita, no se sabe si por el cambio climático o por qué razón. Si los dos años anteriores fueron los gorgojos, esta vez le ha tocado el turno a las hormigas voladoras. Para que luego digan que las películas son pura coincidencia con la realidad. ¿Dónde está mi bote de ZZ Paff? francisco.espineira@lavoz.es