Jubilado, por el momento

La Voz

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El pulso de la ciudad Los jefes de máquinas de la Marina Mercante homenajean a un comandante de helicópteros que dejó el trabajo por culpa de la diabetes pero confía en volver a volar

18 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?Recuerdo el 9 de octubre del 2004. Fuimos a buscar un velero en medio de un temporal de vientos de 140 kilómetros por hora. No lo encontramos y cuando volvíamos para repostar se paró una turbina. Pasé una agonía tremenda. Tardamos más de hora y media en recorrer 45 millas. Llegamos raspando», relata el comandante de helicópteros Esteban de Diego cuando le pregunto por la situación más comprometida que vivió en sus décadas como piloto. Parece una película, pero es real. La Asociación de Xefes e Oficiais de Máquinas da Mariña Mercante (Axomaga) celebró este fin de semana su fiesta del Carmen y en el transcurso de la misma homenajearon a este veterano profesional madrileño casado con una gallega. «Al reconocimiento se sumó Salvamento Marítimo a través de la Dirección General de la Marina Mercante», comenta Tomás Rodríguez, uno de los promotores de la celebración. Un adiós al helicóptero que puede no ser definitivo. El problema de la diabete s ?e Diego colgó la gorra de comandante por culpa de la diabetes. «Llevo volando medicado tres años, pero ahora me tengo que inyectar insulina y a los pilotos españoles no se les permite volar en estas condiciones. A los americanos, sí, gracias a un fármaco australiano», dice Esteban, que confía en que cambie la legislación a partir de una conferencia internacional que tendrá lugar en otoño en Estrasburgo. «Iremos un comandante de Iberia y yo», informa. Jubilado, por el momento, piensa disfrutar del verano. «Me dedicaré a los recaditos de la mujer». Del aturuxo al «oyenga » Una boda siempre es motivo de felicidad. Víctor y Rosa sintieron que volaban sin necesidad de helicóptero. El domingo, en la iglesia de Santa Gema de los Padres Pasionistas, nuestro compañero periodista de La Voz Víctor Omgbá y Rosa María Vilas se dijeron el «sí, quiero». Ahí los tienen, flanqueados por el hermano de la novia, José Manuel Vilas, y la hermana del novio, Teresa Mboudou Omgbá , quien vino desde Camerún para asistir al feliz enlace multicultural en esta Galicia cada vez más mestiza. Más rica. El párroco solicitó el aplauso de los invitados en varias ocasiones y la animada ceremonia religiosa terminó con un original grito de Teresa, que llamó la atención a todos los presentes. «Es una versión del aturuxo tradicional gallego», comentó un asistente. «Se llama oyenga y es un grito típico de Camerún, que se utiliza para anunciar a los vecinos que la pareja ya está casada y también simboliza el deseo de buena suerte para el matrimonio», matizó Víctor Omgbá. La fiesta continuó en los salones del restaurante El Pantano hasta el anochecer.