Entrevista | José Antonio Orejón El rector de Emalcsa se despidió después de 29 años al frente de la empresa
11 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Poco después de aterrizar en Emalcsa, José Antonio Orejón (Madrid, 1941), hoy director saliente de la empresa, se encontró con una presa por hacer. «Vinieron el alcalde Jaime Hervada y el director, Fernández Cuevas, y me pusieron sobre la mesa un proyecto gigantesco. 'Tenemos problemas de déficit de caudal y vamos a tener problemas de restricciones, así que hay que construir ya la presa de Cecebre'», me dijeron. Orejón huye de las respuestas cortas (por deformación profesional, es profesor de Caminos). -Resuélvame un misterio. ¿Por qué España se muere de sequía y el embalse de Cecebre está al 98% de su capacidad? -Porque la ubicación que eligió Ricardo Fernández Cuevas, en la confluencia del Mero y el Barcés, y el proyecto que firmó Luciano Yordi eran perfectos. -¿Y hasta cuándo nos durará el chollo? -Para los crecimientos actuales de la población cecebre es suficiente, pero dentro del plan hidrológico ahí hay una segunda presa en la cabecera del Mero por si fuera necesario. Cuando se redactó el proyecto original de Cecebre, se pensaba que hacia el año 95 ya casi no podría atender toda la demanda, y estamos en el 2005 con la presa llena. Cecebre es un milagro. -¿Nunca le pidieron que echase una mano a las zonas con sequía? -Se analizó la posibilidad de trasvasar agua a las Canarias con barcos cisterna, pero la instalación de las desaladoras nos hizo dejar el proyecto. -Estuvo 29 años al frente de Emalcsa, pero la empresa ya no es lo que era: en el último lustro ha entrado en sectores diferentes a la distribución del agua. -La prestación del servicio de agua seguirá siendo siempre el núcleo duro y la razón de ser de la empresa, pero sí es cierto que nuestra actividad se ha diversificado. Todas esos nuevos proyectos, como la energía eólica y la Casa del Agua, por ejemplo, quedarán bajo el paraguas de una empresa filial pública y sometida al Ayuntamiento. Una hija mayor de Emalcsa. -Un pastel muy goloso para cualquier multinacional. ¿Cree que la empresa acabará privatizándose? -Yo he defendido, defiendo y defenderé siempre la titularidad pública de Emalcsa, que aporta la necesaria estabilidad, es el modelo ideal para nosotros. -¿Qué ha dejado de herencia para Javier Nuevo, el actual gerente? -Quizás el proyecto más ilusionante que Emalcsa tiene entre manos es la Casa del Agua, que supone la mayor inversión en toda la historia de la empresa y que para nosotros funcionará de trampolín para crecer mucho más. -Un crecimiento que a veces termina en polémica, como ocurrió en Arteixo. -Era una obligación presentarnos al concurso para conseguir la concesión de la distribución del agua en Arteixo, entre otras cosas porque ya le suministramos todo el agua al municipio. Se intentó llegar a un acuerdo similar al de Carral, porque así lo permite la ley, para que no hubiera concurso, pero se negaron. En cualquier caso, creo que nuestra oferta era mejor y que Arteixo se equivocó: a los usuarios les habría salido el agua más barata con Emalcsa.