Facturas pendientes

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

12 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SE ACABA el año y es la hora de reflexionar. Qué tenemos y cuánto nos falta de lo que nos habían dicho que íbamos a tener. En esto, las lecturas son dispares, como siempre. El vaso está más o menos lleno en función de con quién lo compares. La vida te deja siempre elegir entre el optimismo y el pesimismo. De entrada, a mí que me pongan en el primer grupo. Me gusta el día hasta cuando sale nublado. Incluso si llueve o nieva. Siempre hay algo que se puede hacer para mejorarlo. El problema es que, como dice un lustroso azulejo que decora muchos bares de esta ciudad, siempre hay algún personaje -el axioma real le dedica un poco generoso epíteto sustantivado-, que viene y te lo fastidia, término que tampoco se corresponde exactamente con el real del baldosín. Viene esto a cuenta porque en estos días te encuentras con tal cantidad de palmadas en la espalda que a uno le queda la sensación de comprender a la perfección la sensaciones de Jesucristo portando la cruz camino del monte del Calvario. Y, a veces, entre tanta palmada, siempre se escapa alguna puñalada que te recuerda que sí, que se acaba el año, pero que tienes una cuenta pendiente que te deja en deuda con alguien que, seguramente, no se lo merece. Por eso, ahora que parece que toca época de reflexión para todos, espero saldar mis asuntos con la comprensión de mis deudores. Y, de paso, prometo poner todos los medios posibles para evitar que el año que viene no se repita. O, al menos, que sea menos veces. francisco.espineira@lavoz.es