HERCULÍNEAS | O |
15 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LOS CORUÑESES se han quedado sin cara. La llevan oculta bajo sus bufandas, escondida entre los abrigos o tapada con cualquier cosa que sirva para protegerse de esa sensación térmica que nos hace pensar por momentos que estamos más cerca del Polo Norte que del ecuador terrestre. Estamos en esa época del año en la que abundan los fenómenos meteorológicos extraños. Uno incluso piensa a veces si no será una inocentada, aunque esa tradición haya ido perdiéndose poco a poco en los últimos años. Dicen los expertos en climatología que esta vez no hace frío. Que no es para tanto, vamos. La culpa, aseguran estos estudiosos, es del viento, que hace pensar que estamos a cinco o seis grados menos de temperatura de los que en realidad hace. Pero yo tengo frío y esa explicación, por muy razonable que parezca, se me escapa. Como se me escapa también la definición de esa «oleada de niebla brusca» que, en palabras del jefe provincial de Tráfico, Gonzalo Ocampo, fue la culpable de que tres personas se dejaran su vida sobre el asfalto hace menos de una semana. Es cierto que del tiempo habla casi cualquiera. Pero a veces sorprende ver como mientras los expertos niegan la mayor -«no hace frío»-, la gente sale tiritando de cualquier esquina hasta el punto de que salir a la calle se convierte en un esfuerzo casi titánico para los que prefieren el calorcillo del lar. A este paso, vamos a tener que pedirle a los Reyes unos calzones largos de felpa como los que usaban nuestros abuelos. Abríguese. francisco.espineira@lavoz.es