Inauguró la calle Albert Camus y pasó revista a la Policía Local en su último día en el cargo Asegura que el pensador francés «es un referente para varias generaciones»
08 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Fue un final a la altura del personaje. En su último día en el cargo, Francisco Vázquez cantó primero el himno gallego a pleno pulmón, y después, con el mismo entusiasmo aunque con el añadido de la retranca, el La, la, la de Massiel, un tema con el que hizo un guiño al conflicto del topónimo. En una jornada en la que afloraron los recuerdos, el alcalde se remontó a la fecha en la que tomó posesión, el 23 de mayo de 1983, «justo un día después de que el Dépor perdiese el ascenso a Primera contra el Rayo», precisó cual comentarista deportivo. Después, se erigió en crítico literario para elogiar las virtudes de la pluma de Albert Camus, con cuyo nombre el Ayuntamiento aprobó bautizar una calle en abril del 2003. La petición había sido realizada por Vázquez. La vía no se inauguró hasta ayer. «He estado reservando este acto para el día de mi despedida», confesó. El pensador francés «es un referente para varias generaciones», justificó el alcalde. Tras retirar el paño que cubría la placa, sonó el himno gallego, que cantó con emoción. A unos metros, el nacionalista Tello miraba algo sorprendido. Una hora después, Vázquez pasó revista en la plaza de María Pita a la Policía Local, ataviada con los trajes de época de las milicias honrada y urbana. «Mucho le gustan estas cosas», comentó un veterano funcionario presente en el acto. A la conclusión, realizó una ofrenda floral ante la estatua de la heroína. No quedó ahí la cosa: como cierre, la Banda Municipal interpretó dos piezas que le había solicitado el regidor. Primero se escucharon los compases del La, la, la con el que Massiel ganó Eurovisión en 1968. Vázquez coreó el estribillo del tema y palmeó divertido mientras buena parte de los presentes reían la ocurrencia. Losada, alcalde desde hoy, y Folgueira, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, también cantaron. «Se va provocando», interpretó algún crítico. A continuación, sonó el pasodoble Suspiros de España «porque voy a tener mucha morriña». El alcalde había pensado una tercera pieza, Strangers in the night , de Sinatra, «pero se me adelantó Schroeder, que la utilizó en un acto en Alemania», explicó. Mientras la banda ejecutaba las piezas, un grupo de funcionarios reivindicaban mejoras salariales al fondo de la plaza. Lo del La, la, la pareció gustar a los concentrados, pues después fueron ellos los que tararearon el tema.