Historias de A Coruña | Llegaron desde Londres en febrero de 1961 El desembarco de dieciocho vehículos en A Palloza causó expectación. El último de ellos se mantuvo en circulación hasta principios de enero de 1979
28 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Desde julio de 1948 en que comenzaron a funcionar los trolebuses en la ciudad, se echaban en falta modelos de dos pisos, como los que había en Londres y otras ciudades europeas. De ahí que la Compañía de Tranvías gestionase la adquisición de varios. Fue el 25 de febrero de 1961 cuando 18 trolebuses fueron desembarcados en el muelle de A Palloza, en medio de la expectación general. Conservaban, incluso, anuncios en inglés, para que no se dudase de su procedencia, además de ir pintados de rojo (se repintaron de azul). Otra prueba capital era que la puerta de entrada estaba a la izquierda, por lo que hubo que modificarlos. Sin embargo, el volante se conservó en el lado derecho. Estos modelos coincidieron durante algo más de un año con el tranvía de la línea 3 (Juana de Vega-Paseo de La Habana). Niebla Eugenio Pontón, en su Ventana de la ciudad de La Voz, les daba la bienvenida: «Son altos, orondos y colorados, con anuncios en inglés. Parece que uno de ellos decía: Gentlemen prefer the fair women . Un coruñés que estaba en el muelle exclamó: 'No traerán niebla dentro!'». Luis Caparrós, en su Pluma de medianoche , consideraba que la llegada de los trolebuses era un signo de modernidad y comentaba: «Eso de que en A Coruña vayamos a tener trolebuses de dos pisos, veteranos de Picadilly y Trafalgar Square, me parece otro definitivo espaldarazo de nuestro tránsito de ciudad apacible, íntima y familiar a esa otra de gentes atareadas, llenas de prisas absurdas, carraspeantes de una atmósfera alquitranada por los escapes de gas y eternamente decoradas con una cartera de negocios bajo el brazo. La ciudad que se hizo atosigante, además de importante, con los teléfonos de cinco cifras, los semáforos de tres colores y la estación de cinco andenes. La ciudad donde ya uno ignora a qué se dedica el vecino del segundo de su casa y quién se esconde detrás de las voces que le hablan por la radio. La ciudad que abre en sus espaldas otra gran ciudad, llena de factorías, de chimeneas, de metros cuadrados que se venden con muchos ceros en los cheques y que ella se permite el lujo de desconocer». Añadía el periodista: «Sean, pues, bienvenidos los trolebuses de dos pisos. Nuestro inolvidable alcalde Molina debió presentirlos cuando anduvo loco tratando de encontrar guardias de tráfico que se aproximaran a los dos metros de altura. Ahora darán mucho juego». Bocelo apuntaba en su De sol a sol : «Quizá la mejor solución para llevar estudiantes a la Ciudad Escolar sean los nuevos trolebuses. Saturados de ambiente londinense, puede que el transporte en ellos refuerce su afición al estudio del inglés». A partir de 1971 comenzó su sustitución por autobuses, circulando el último de ellos a principios de enero de 1979.