Flores para los más queridos

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

La afluencia de público a los cementerios se realizó este año de forma escalonada. El momento con más gente fue durante la ofrenda floral ante la Cruz de los Olvidados.

01 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?lgunos dicen que cada vez acuden menos personas a los cementerios el día de Todos los Santos. Otros, sin embargo, tienen una percepción distinta: «Lo hacen de forma más escalonada. Este año, por ejemplo, vino mucha gente el lunes y el martes a poner las flores y a limpiar las lápidas. Hoy -por ayer- vienen a pasear y a conversar con otras personas». Lo dice el encargado del cementerio de San Amaro, Javier Sánchez Tembleque, quien también recuerda que en este recinto hay más de 20.000 nichos. Para los que se desplazaron hasta los cementerios en coche, el trayecto fue por la mañana una odisea. La zona de Orillamar estuvo colapsada por momentos y en Feáns y Oza fue difícil encontrar un hueco donde aparcar. En San Amaro, a las doce del mediodía, se registró la mayor afluencia de gente. Fue el momento en que la corporación municipal, con representantes de todos los grupos políticos y presidida por el alcalde, Javier Losada, hicieron la ofrenda floral ante la Cruz de los Olvidados. Después, depositaron una corona de laurel ante el monumento dedicado a los muertos por la libertad, que se encuentra en el cementerio civil. También colocó dos rosas rojas, acompañado por el histórico miembro del PSOE Santiago Fontenla, ante la tumba de Ramón Maseda, alcalde socialista ajusticiado en el año 1936. Losada explicó que estos actos sirven para «rendir homenaje a todos los coruñeses que a lo largo de los años de historia tienen sus restos en los distintos cementerios de la ciudad». Recordó que hoy en día «los que querían que fuesen olvidados y no lo estaban» ya no continúan «apartados del resto porque hoy es un cementerio único» y el civil está integrado en el resto del recinto. También indicó que la ciudad debe recordar a todas estas personas, «porque los que hoy gobernamos les debemos mucho a ellas». Desde el gobierno local explicaron que este año hicieron un esfuerzo importante en el adecentamiento de los cementerios. Algunas personas comentaron ayer el buen aspecto del camposanto: «Yo llevo 28 años viniendo aquí para ver a mi madre y nunca vi el cementerio tan adornado como ahora». María Barbeito y su hermana Manuela explican que suelen hacer varias visitas al año, pero sólo en dos ocasiones, el Día de Difuntos y el Día de la Madre, colocan flores frescas junto a las lápidas. «Fuera de esas fechas ponemos las de tela que, si se ponen feas, las puedes lavar y limpiar». También comentan que no hay tanta gente como antes: «Es una costumbre que se está perdiendo. De hecho, de los cinco hermanos que somos ahora ya sólo venimos dos». Los de generaciones más jóvenes lo confirman: «Es verdad, cada vez hay menos afluencia. Quizás es porque las visitas se alargan durante todo el día y en jornadas anteriores, pero los jóvenes no vienen tanto. De todas formas, para acordarte de los seres queridos no es necesarios venir al cementerio», explica Patricia Mouro, otra de las miles de personas que ayer se acercaron a San Amaro.