El descubridor científico de América pasó por la ciudad

C. Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | A. Von Humboldt El investigador alemán embarcó en la goleta «Pizarro» el día 5 de junio de 1799 para recorrer varios países del Nuevo Mundo

20 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

De él dijo Simón Bolívar: «Fue el descubridor científico del Nuevo Mundo, cuyo estudio dio a América más que todos los conquistadores juntos». Se trataba del alemán Alexander Von Humboldt, que emprendió su famoso viaje a América desde el puerto coruñés a finales del siglo XVIII. Había nacido en Berlín el 14 de septiembre de 1769, en una familia aristocrática. Tras desechar el ingreso en el Ejército, estudió Geología y Mineralogía en Friburgo. A finales de 1796 renunció a su carrera de empleado público y se lanzó a preparar sus viajes científicos. También comenzó a relacionarse con personajes como Schiller y Goethe. En 1798 se fue a París, poniéndose en contacto con los grandes naturalistas y hombres de ciencia, además de relacionarse con Bouganville, que acababa de dar la vuelta al mundo, y conocer al botánico Aimé Bonpland, que sería su compañero de aventuras científicas. Con el objetivo de marchar a América, los dos jóvenes llegaron a Madrid, entablando allí contacto con Mariano Urquijo, ministro de Estado de Carlos IV, quien le preparó una audiencia con el Rey. Poco después Bonpland y Humboldt viajaron a A Coruña para embarcar en la goleta-correo Pizarro que, regularmente, hacía la travesía a Centroamérica. Escribirá Humboldt en su diario sobre la arribada a Galicia: «La nieve aún cubría las altas cumbres del Guadarrama, pero en los hondos valles de Galicia que recuerdan los pintorescos paisajes de Suiza y el Tirol, todas las rocas aparecían cubiertas de cistus, en plena floración y de brezos arbustáceos». A la capital coruñesa llegaron recomendados al brigadier Clavijo, inspector general de las Postas Marítimas. Comenzaron a preparar su material científico, gracias a la autorización española, aunque el puerto estaba bloqueado, algo que retrasó el viaje diez días. Humboldt y su compañero se dedicaron a visitar la ciudad y recorrer las playas y peñas en busca de moluscos, crustáceos y otros animales. Embarcaron en la goleta Pizarro a media tarde del 5 de junio de 1799. Humboldt anotará en su diario: «A las seis y media de la tarde pasamos frente a la Torre de Hércules, en cuya cima se mantiene encendido desde tiempos remotísimos un fuego de carbón de piedra. Hacia las nueve divisamos una choza de pescadores en la isla Sisarga, las últimas que veríamos de las costas de Europa (...) Estas impresiones no las olvida nunca quien, a una edad en que los afectos tienen toda su fuerza y profundidad, emprende un lejano viaje marítimo». Tras recorrer Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, México y Estados Unidos, regresarían a Europa el 9 de julio de 1804. Desde ese año y hasta 1827, Humboldt se estableció en París y publicó el material recogido en su expedición en treinta volúmenes con el título de Viaje a las regiones equinociales del Nuevo Continente hecho entre 1799 y 1804. Uno de los hallazgos derivados de sus expediciones fue el estudio sobre el vulcanismo y su relación con la evolución de la corteza terrestre. También descubrió la corriente marina que desde el sur de Chile fluye hacia el norte y que comenzó a llamarse de Humboldt.