La reforma del Agra, de la plaza de Pontevedra y la Marina son el sello de la vocación de transformación de la ciudad acuñada por el nuevo alcalde
23 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Hace exactamente 365 días que el gobierno local cambió de timonel. Después de 23 años, Francisco Vázquez cedía el bastón de mando a su delfín, Javier Losada, en un relevo ordenado pero que ha acuñado un nuevo ritmo de trabajo en el Ayuntamiento. Externamente, poco ha cambiado en el despacho de la alcaldía. Losada incorporó una nueva mesa, aunque mantiene el mobiliario y la disposición del resto de la oficina. Además, siempre hay rosas rojas en un jarrón, «para recordarme los ideales del partido y gestionar conforme a esa voluntad de hacer una sociedad más justa y más ecuánime», dice. Tampoco han variado mucho los colaboradores, pues el equipo de gobierno sigue siendo el mismo. Pero sí se ha modificado de forma clara el modo de pensar la ciudad. El breve paso de Losada por la concejalía de Urbanismo le sirvió para redescubrir las carencias de la ciudad y apostar de forma decidida por el área metropolitana, uno de los temas tabú en la anterior etapa. Proyecto estrella Quizá por ello, apenas unas pocas horas después de asumir el cargo de alcalde, Javier Losada avanzaba ya el que será su proyecto estrella durante los próximos meses, la construcción de un segundo puente sobre la ría de O Burgo. Con esa infraestructura se aliviaría el problema del tráfico -la principal queja de los ciudadanos en todas las encuestas-, se potenciaría la relación con la comarca y se daría una nueva alternativa a la zona de As Xubias, una de las áreas más emergentes del casco urbano coruñés. Transformación A mayores, Losada optó por iniciar una reconstrucción parcial de la ciudad. Y como símbolo optó por el corazón del feísmo coruñés, el barrio del Agra, agobiado por el desarrollismo de los sesenta, que enterró en hormigón cualquier atisbo de zona verde. Para esa zona presentó un proyecto de transformación que pasaba por la apertura de nuevos viales, aparcamientos que solucionaran las carencias del barrio y, sobre todo, un gran espacio verde que será el nuevo punto de encuentro y de esparcimiento del barrio, Además, Javier Losada apostó por los expertos para culminar la regeneración de dos de los espacios más emblemáticos de la ciudad, la plaza de Pontevedra y la Marina. Para ello, recurrió a sendos concursos de ideas marcados por un denominador común: recuperar el pasado y devolver la habitabilidad a zonas que, con la invasión de los coches, han perdido su carácter de espacios públicos, al menos de forma parcial. Rehabilitación Otro de los cambios importantes llegó en el área de rehabilitación. «Fue difícil cambiar el chip de alguna gente, pero queríamos variar el rumbo de las subvenciones y ayudar a los barrios periféricos, como el Carmen o Santa Lucía. Y creo que acertamos», afirma el regidor. Políticas sociales Para el actual alcalde también ha sido importante dejar su sello en el área de políticas sociales, con la apuesta por las escuelas infantiles, los centros de día y otras infraestructuras ya convenidas con la Xunta a través de la Vicepresidencia. «El mejor ejemplo de desarrollo es Mesoiro, donde hemos conseguido acompasar la llegada de vecinos con la construcción de infraestructuras imprescindibles, como una guardería, un centro de salud o un colegio», afirma. Lealtad institucional Todas esas políticas han ido marcadas siempre por una estrecha idea de colaboración interinstitucional que le ha llevado a realizar numerosos viajes tanto a Santiago como a Madrid, e incluso a Bruselas, para encontrar la financiación necesaria para llevar a cabo los proyectos más costosos. Vida personal En el aspecto particular, Javier Losada admite que «ahora duermo menos, aunque sigo haciéndolo bien. Pero tampoco me quejo, porque es una opción que he elegido yo con el consenso de mi familia y me siento orgulloso de ocupar el puesto más bonito que existe en política, que es el de ser alcalde de tu ciudad».