En directo | Arte sobre el agua La función de Els Comediants y Cávea Producciones, en la que participó el equipo español de natación sincronizada, entusiasmó por su belleza, ritmo y buen humor
20 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El barrio de Riazor vuelve a tener una Casa de Baños. Nada que ver con aquella otra que recuerdan los mayores y que los jóvenes sólo han visto en los libros de Foto Blanco. La Casa de Baños de Riazor del siglo XXI también tiene agua del mar, pero acotada en un coqueto circuito termal cuyos primeros usuarios son, qué envidia, los miembros de la orquesta de Els Comediants, que tocan sumergidos de cintura para abajo en esta jornada inaugural. Una pareja de novios recibe a los invitados en la puerta principal de la Casa del Agua. Cada vez que pasa un hombre talludito, la mujer lo asalta al grito de «¡Papá!». Mientras, por el hall, donde pronto sonarán los discursos, corren bañistas vestidos a la antigua usanza, recreando quizá ese ambiente añejo de las casas de baños. Siguiendo al bogavante Tras las primeras risas, tiempo de seriedad: llegan las palabras del alcalde y de José Luis Méndez. Son tan breves como certeros, así que pronto vuelven las carcajadas. «¿Sabe alguien cómo cambiar el carrete de una polaroid?», pregunta el fotógrafo oficial de la boda a todo el que pasa camino de la piscina, escenario del acto central del espectáculo. «¿Se han perdido? Si se pierden, sigan el bogavante», recomienda el fotógrafo a los despistados. El bogavante, que es de plástico, lo porta un bañista como si fuese un cartel indicativo de esos que portan los guías. Con todos los invitados acomodados en torno a la piscina , lo que lleva tiempo, comienza una sesión de arte sobre agua. Aupado a un grifo gigante, el presentador del show anuncia «el bautizo de las aguas de la piscina». Un grupo de personas lo realizan en nombre de todos los barrios de la ciudad: vierten líquido elemento desde jarras. De la metáfora a la acción. Salta al vaso el equipo español de natación sincronizada, sin la sirenita Gemma Mengual, que está de vacaciones tras sus triunfos mundialistas. Al ritmo de Queen, agitan el agua y la grada, pasmada por la plasticidad de la coreografía. Un grupo de niñas del Club Natación Coruña aplauden entusiasmadas a las chicas a las que, a la salida, les pedirán autógrafos. Al son de «Titanic» Después llegan los hombres-burbuja. Se tiran a la piscina olímpica y realizan cómicos intentos para mantener el equilibrio dentro de las gigantes burbujas de plástico. Vuelve el espíritu Esther Williams. Al son de música celta, de la canción de Titanic y del Tubular Bells de Mike Oldfield, las chicas sincronizan de nuevo con el público, que aplaude entusiasmo. Traca final. Las letras que forman las palabras «Casa del Agua» son portadas por Els Comediants hasta el interior de la piscina, y una cortina de fuego se desata cuando se ensambla sobre el agua de la cala de San Roque (de allí viene) el nombre del complejo. «Es el acto de inauguración más espectacular que he visto en mi vida, y llevo unos cuantos», juzga el vecino de asiento, un habitual de estos saraos . Producido por Els Comediants y Corporación Caixa Galicia (a través de Cávea Producciones), la función inaugural dejó al público como el cangrejo Sebastián de La Sirenita : con la boca abierta. Estuvo, en fin, a la altura de la piscina, que es olímpica.