Crónica | Un pueblo pendiente de un concejal En casi todas las conversaciones entre sadenses se menciona el nombre del independiente al que un alcalde como Rodríguez Ares ha ofrecido su bastón
13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?esde las elecciones, en Sada la información política se devora: el periódico vuela y hay edición matutina y vespertina de pasquines. «Los del BNG los cuelgan por la mañana con las noticias de la prensa, a veces los de Moncho contestan a las dos horas y ellos vuelven a replicar», relata un vecino ante dos de estos carteles en la avenida Barrié de la Maza en los que se da cuenta de que el líder de Sada Popular Ramón Rodríguez Ares, Moncho , ofrece el bastón de mando al independiente de ASU David Brandariz. «Esto es una locura, al final será lo que pida Brandariz, que es un independiente que depende de muchos», comenta. Es fácil escuchar opiniones políticas, pero complicado que el autor acredite su identidad. «Pon que soy de O Tarabelo, donde Moncho quiso construir los primeros rascacielos de la villa, allí queda la muestra del cemento, pero de nombres nada, que aquí hay muchos intereses», apunta otro. Muy cerca, justo casi en frente de una de las zapaterías propiedad del independiente de ASU, que ayer decidió que se abstendrá en la investidura, Teresa A., una mujer peruana, pero con pasaporte americano, defiende a Moncho. «No me corresponde hablar porque yo no voto aquí, pero yo puedo decir que en los últimos años se ha progresado muchísimo en Sada», defiende. Como en el 2003 A su lado, José niega con la cabeza. «No, si está claro que a Moncho lo que le gusta es construir, la gente tiene miedo y no quiere hablar, pero esto es un cachondeo. Eso sí, le voy a decir una cosa: han querido hacerse con Brandariz, como hicieron con Santamaría. De otra forma no se explica que un poderoso como Ares ofrezca renunciar», explica. José Luis Paz no esconde ni el nombre, ni el apellido: «Brandariz no es un ejemplo, ha utilizado a los que le han votado, porque ninguno hubiese votado a Moncho y ha querido contribuir a perpetuar su poder. Supongo que a este hombre le compensarán con algo, porque lo que hace es el final de su carrera: él sabrá si quiere suicidarse políticamente», dice esta sadense camino de de As Brañas, una de las zonas que los vecinos miran de reojo, ya que para muchos los intereses de la especulación urbanística decide más que los votos. «Los que han invertido millones ahí y en otras parcelas, como una cercana a la calle Párroco Villanueva no va a quedarse esperando, esos también votan, aunque después, cuando las urnas están cerradas», cuenta un abogado sadense. Muy cerca, un votante de derechas también muestra su descontento con el panorama. «Esto no gusta a nadie, es una carnavalada», dice ante el hostelero Javier Costa, que aúna en qué se va convirtiendo el estupor de los vecinos que hace unos días hablaban de echarse a la calle, como hicieron contra la moción de censura en el 2003. «Yo ya veo a la gente pasota, muy decepcionada».